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LA
JIRIBILLA
LA HEGEMONÍA BAJO EL
PODER GLOBAL
Los Estados Unidos y América Latina: la construcción de la hegemonía, del argentino Luis Felipe
Ayerbe, libro que ahora presenta Casa, debe tener muchas virtudes, porque los cinco miembros del Jurado de ensayo
(2001) coincidimos por unanimidad en que merecía el premio.
Aurelio
Alonso Tejada |
La Habana
1. Pienso que la ensayística resulta atractiva debido a virtudes diversas: la seriedad en el tratamiento del tema seleccionado, la erudición del autor, la belleza o la precisión y claridad del lenguaje, u otras. Como lectores siempre tendemos a privilegiar unas virtudes sobre las restantes.
Los Estados Unidos y América Latina: la construcción de la hegemonía, del argentino Luis Felipe Ayerbe, debe tener muchas virtudes, porque los cinco miembros del Jurado de ensayo coincidimos por unanimidad en que merecía el premio. Quiero añadir que personalmente me interesa más una obra que motive a la reflexión que los intentos de agotar un tema, o los de dejar consagrada a toda costa una postura ideológica.
2. El ensayo de Ayerbe que hoy presentamos es un estudio sobre la hegemonía, concepto que utilizamos a veces en la literatura política sin preocuparnos mucho de las precisiones. Atribuyo particular importancia al tema porque considero que este concepto denota un componente indisoluble hoy para el análisis del sistema mundo. No basta con desentrañar el contorno económico del complejo de relaciones que abarca lo que llamamos globalización neoliberal, y en el dignóstico más puntual del ordenamiento mundial vigente, globalización neoliberal. Debemos tratarlo, al mismo tiempo, como, ordenamiento hegemónico, o corremos el riesgo de subestimar las determinaciones políticas dentro del complejo estructural de las relaciones sociales. Por tal motivo quiero comenzar por subrayar como significativo el dato de que nos encontramos ante un estudio sobre la hegemonía.
3. Para Antonio Gramsci "El concepto de hegemonía es aquel en el cual se anudan las exigencias de carácter nacional", y que reviste un carácter clave para la explicación del proceso de relaciones políticas que define la estabilidad del sistema; la diferencia e interrelación entre dominación y hegemonía. Pero ya el propio Gramsci se cuestionaba, aunque no llegó a vivir la "Guerra Fría", "si es posible pensar la historia como mera ´ historia nacional ´, en cualquier momento del desarrollo histórico". Desde entonces pensaba que las "relaciones de fuerza" y la historia en la sociedad contemporánea tenían que ser vistas como historia mundial... Ayerbe lo cita, acertadamente a mi juicio, a través de un estudio gramsciano con una valoración que atravesara, en plano metodológico, todo este trabajo: "históricamente para convertirse en hegemónico, un Estado tendría que construir y defender un orden mundial que fuese universal en concepción, esto es, NO un orden en que un Estado directamente explota a otros, sino en un orden que la mayoría de los Estados (o por lo menos aquellos próximos a su hegemonía) pueden encontrar compatible con sus intereses... El concepto hegemónico de orden mundial está fundado no solo en la regulación del conflicto interestatal, sino también como una sociedad civil concebida globalmente, esto es, un modo de producción de dimensiones globales que pone en funcionamiento conexiones entre las clases sociales de los países abarcados por él". Expresado en los términos que hacen el punto de vista gramsciano, la hegemonía va más allá de la dominación, en tanto presupone la consecución de un consenso.
4. No deja de ser en buena medida un ensayo económico social, un ensayo sobre la economía pensando en las determinaciones de la política, diría yo, provisto de un número de tablas suficiente. Ayerbe deja bien sintetizado su propósito cuando nos dice: "Ante la especificidad de este trabajo, que se sitúa históricamente en el contexto posterior a la Segunda Guerra Mundial, analizando la economía política de la hegemonía de los Estados Unidos en la América Latina, la caracterización del fenómeno ´ imperialismo ´ asume especial relevancia"... "busca evitar los reduccionismos que asocian las intervenciones norteamericanas a la simple defensa de los intereses económicos estatales o privados, o atribuyen a la identidad de principios ideológicos el papel central en la constitución de las alianzas internacionales del país".
5. En brevísimas líneas de presentación el autor razona la estructura de sus ocho capítulos. Los dos primeros nos presentan el contexto del trabajo. Comienza por esbozar la percepción del orden mundial y la situación de América Latina, donde a lo largo de siglos hemos mirado hacia el porvenir desde modelos ajenos, " no creamos una utopía propia y nuestros proyectos de desarrollo alternativo entraron en el balance de las derrotas de la Guerra Fría".
6. Nos coloca en lo que llamamos el orden de Yalta, ante la "disputa que privilegia la consolidación de la hegemonía en sus respectivos bloques", y dentro del bloque occidental ante el papel de las instituciones de Breton Woods en la consolidación de la hegemonía de bloque. Y ante la hegemonía dentro del Welfare State Keynesiano, frente la dominación cruda bajo el Big Stick de
Roosevelt.
7. En los capítulos del 3 al 6 acentuará la perspectiva historiográfica sobre la sociológica (dicho en el sentido más amplio) para recorrer los hitos del período de la Guerra Fría: la dialéctica entre influencia e interferencia de los Estados Unidos en los procesos políticos de América Latina. En la etapa inicial analizada desde esa óptica la época del peronismo argentino, la revolución boliviana y la intervención de los Estados Unidos en Guatemala. En el período iniciado por la presidencia de Kennedy, la revolución cubana, el golpe militar de 1964 en Brasil y la invasión a República Dominicana. Seguidamente los efectos de la crisis capitalista de los sesenta y el cuestionamiento de la hegemonía norteamericana, hasta el gobierno de Carter. Donde influye el reformismo militar implantado por Velazco Alvarado en Perú después de 1968, y el gobierno de la Unidad Popular en Chile. Concluye este periplo con los años de Reagan con la referencia a la desestabilización del experimento sandinista. No es como el conjunto de las experiencias históricas que ha seleccionado para poner de relieve el proceso de construcción de la hegemonía.
8. A continuación, en el capítulo 7, propone una interesante comparación (perdón, había decidido no utilizar adjetivos) entre el carril de las economías Latinoamericanas y las de los "Tigres" del Sudeste Asiático en el mismo período histórico. Después de analizar la incidencia de factores locales en las diferencias entre una y otra experiencia, concluye que "la postura diferenciada de la política exterior norteamericana en la Guerra Fría representó el factor más importante" En cuanto al Sudeste Asiático "... hay una preocupación del gobierno de los Estados Unidos por su fortalecimiento económico, que se materializa mediante diversas formas de ayuda y por la concesión de autonomía de decisiones, lo que crea un campo propicio para la formulación e implementación de un modelo de desarrollo con raíces culturales regionales. En la América Latina, los intereses económicos de los EUA fueron beneficiarios directos de una política exterior que impulsó la confrontación Este-Oeste como orientación central de las relaciones interamericanas, donde patrocinó la intervención en los asuntos internos de los países, cerró el acceso a la ayuda económica y promovió el bloqueo comercial contra todo gobierno que no fuera considerado aliado. Generalmente la opción como intervención significó asumir como propias las posiciones de las empresas nacionales con filiales en la región". Aquí nos retrata dos expresiones de la hegemonía, según la contextualización geopolítica.
9. Completa el capítulo 7 una mirada bien documentada sobre la trayectoria económica del socialismo cubano, desde la incorporación al CAME, del cual solamente quiero anotar que termina mostrando cómo en las relaciones entre EUA y Cuba "los efectos del fin de la Guerra Fría se dan en sentido contrario al del resto del mundo"; y como esto es coherente a la especificidad hegemónica de la política de la política cubana adoptada por Washington.
10. El capítulo 8 y final es, como se puede suponer un capítulo de conclusiones. Sobre desafíos y hegemonía y los equilibrios en un mundo en transición. Pero prefiero dejarlo fuera de mis comentarios para preservarlo a la curiosodad de los lectores.
11. Quiero terminar esta presentación confesándoles que es un libro que he leído ya dos veces: la primera (en portugués), como jurado hace ya un año, y ahora en la versión del traductor, para presentarlo ante ustedes. Y que siento que me reclama, ya no como jurado ni como presentador, una tercera lectura, sin presiones de tiempo, para completar la reflexiones que me ha motivado. Espero que ustedes también les interese.
Muchas gracias.
30 de enero del 2002
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