LA JIRIBILLA
NO ME FALLES GALLEGO 

Demuestra que tu muerte es mentira, una simple broma más. Por favor, ¡no me falles Gallego!

Paquita Armas Fonseca | La Habana

Cuando le vi la cara a tu amigo Humberto Arenal, supe que algo andaba mal aunque de entrada le di una buena noticia. "Yo le tengo una mala", dijo y lo dejó en suspenso, hasta que con la parsimonia que lo define casi susurró: "Esta madrugada se le paró el corazón a Posada". Me quedé en una pieza y Humberto agregó: "Mira que la vida tiene cosas: hace unos días me llamó, cuando regresó de España y me habló de sus planes: arreglar el estudio y dijo algo que hoy toma otra dimensión: esto es lo mío, aquí me quedo, voy a pasarme unos días en San Antonio, aquel es mi pueblo chico." 
La amistad de Humberto contigo es de décadas. Los unió tal vez el teatro y más que ello quizás, dos caracteres tan distintos. Recuerdo que hace unos meses me anunciaste que te llegarías con "un rifle" al edificio donde vivimos Humberto y yo. Lo hiciste, pero yo andaba por otros rumbos y no pude ser testigo de otra de tus espectaculares curdas. Me la perdí y lo siento. 
Hilvanando estas líneas me acuerdo Gallego de cuando un amigo común criticó tu trabajo en un filme y llegaste a El Caimán Barbudo hecho una furia, con una réplica.
Por supuesto que te la publiqué ¿cómo no hacerlo si tú le pusiste el nombre a la revista que más amaste desde que nació hasta la actualidad? El Caimán... tiene tu impronta ¡y de qué forma! ¿Te acuerdas cuando no te daba la gana de cobrar tus dibujos porque sólo te pagaban quince pesos? ¿O de las trifulcas con Peyi porque te botó un original? 
Nunca formaste parte de la plantilla de El Caimán, como nadie te dejó de decir Gallego a pesar de que eres caimanero y cubano de corazón. ¿Y por qué esta descarga en vez de hablar de tus cualidades como caricaturista, dibujante, pintor, escenógrafo...? No sé, me ha dado por hablarte de tu corazoncito, ese que escondes detrás de tu chorro de voz. Porque José Luis Posada, es verdad que tienes tremendas malas pulgas y le ripostas a Mahoma. Eso te ha traído uno que otro enemigo (o enemiga), que no es fácil, Gallego, y tú sabes aguantar que te suelten la verdad a boca de jarro, como tú mismo haces. Y mira si eres un hombre con suerte que hay decenas de libros circulando en el mundo con tus dibujos. ¿Y las exposiciones cuántas son, las has contado? Te conocen dondequiera. Te dije que eres un hombre de suerte, rectifico antes de que te me vueles: ¡No es suerte, es trabajo y talento, rediez!, dirías con toda la razón. Casi me despido.¡Ah, contra, ya yo sabía! ¿Recuerdas que me prometiste el original de la caricatura de Fidel que publicamos? Tengo testigos, así que sorpréndeme y tráemela. Demuestra que tu muerte es mentira, una simple broma más. Por favor, ¡no me falles Gallego!


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La Habana. 2002
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