LA JIRIBILLA
JOHN ASHCROFT Y LAS BRUJAS
DE SALEM


Según la extrema derecha ha ido copando hasta hoy todas los estratos del poder en los Estados Unidos , también con esta reaparecen los fantasmas de la intolerancia y la hipocresía fundamentalista seudorreligiosa que ataca el arte y la expresión corporal tan esencial al ser humano.

Juan Carlos Zamora | Miami

Desde el 11 de Septiembre, entre una guerra y el anuncio de otra, el pueblo norteamericano está siendo manipulado inescrupulosamente. El tema de la seguridad nacional, la guerra de Afganistán y los anuncios por parte del presidente de nuevos conflictos, han raptado la atención reflexiva de la nación americana hacia el exterior, mientras por debajo, en el interior de la "democracia" y la estructura financiera extienden sus tentáculos los intereses más mezquinos del capitalismo, y con ellas las fuerzas del oscurantismo wasp .
El suceso que hoy nos llama la atención es la orden del Fiscal General de los Estados Unidos, de tapar las dos grandes estatuas semidesnudas que adornan desde 1934 el gran salón de actos de la sede de Departamento de Justicia … Algo que tiene cierta semejanza espiritual con la destrucción por parte de los talibanes de las antiquísimas estatuas budistas, que eran patrimonio de la humanidad, y que ellos consideraban como contrarias a la fe islámica.
Siempre hemos oído hablar de los actos criminales de Inquisición en el medioevo católico, paro casi nadie habla de la quema de mujeres acusadas de brujas , en pleno comienzo de la modernidad por fanáticos y obcecados puritanos en las primeras colonias norteamericanas.
Ese horror falsamente religioso ante la corporeidad humana, creación de Dios, ese fariseísmo contra toda manifestación material de los sentimientos y pasiones humanas ha marcado de modo traumático y morboso el inconsciente colectivo del pueblo norteamericano, generando por contrariedad las más terribles e inimaginables aberraciones y crímenes sexuales. Recuerdo que un sacerdote, el Padre Luzt, veterano sonriente de la Segunda Guerra Mundial, (ex- prisionero del Japón y testigo del horror atómico de Hiroshima) en una iglesia de Illinois, invitaba a los feligreses a que se abrazaran unos a otros con efusión, expresando corporalmente sus sentimientos de amor y reconciliación. Yo estaba en esa misa y me alegró mucho el sermón, pero también quedé estupefacto al descubrir que ese pueblo de gentes buenas, bajo la presión puritana, había tardado casi quinientos años en descubrir la más común de las verdades, que su cuerpo era el vehículo más pleno de su ser. No obstante, es justo señalar que desde finales de la década del 50 hasta los años 70, los movimientos sociales, culturales y políticos de la izquierda, generaron en el pueblo norteamericano un ambiente espiritual más propicio para la tolerancia y una comprensión menos hipócrita del ser humano como entidad, que sin abandonar su espiritualidad, es concretamente de sexo, carne y hueso. Es interesante observar como, según la extrema derecha ha ido copando hasta hoy todas los estratos del poder en los Estados Unidos, también con ésta reaparecen los fantasmas de la intolerancia y la hipocresía fundamentalista seudoreligiosa que ataca el arte y la expresión corporal tan esencial al ser humano .
El velamiento de los senos de las estatuas del Departamento de Justicia es un talibánico acto de John Ascroff que prende de nuevo las piras donde ardieron las "brujas" de Salem. Es una amenazante señal contra los logros de la cultura norteamericana .
No es gratuito señalar que mientras esto sucede, no muy lejos de aquí, John Lennon canta
Let It be en un parque de La Habana ….


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La Habana. 2002
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