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LA
JIRIBILLA
UN
OBJETO QUE FLOTA
Con el pretexto de las muestras colaterales a la Feria
del Libro de La Habana, pero colándose
en el centro mismo, Kcho reedita la expedición de La
Kon Tiki.
Tupac Pinilla |
La
Habana
La Feria Internacional del Libro de La Habana es más que una fiesta editorial. Es un suceso integrador de artes que salta sobre el muro de la fortaleza de San Carlos de la Cabaña.
Con el pretexto de las muestras colaterales, pero colándose
en el centro mismo, Kcho reedita la expedición de La
Kon Tiki. Esta vez, con terca brújula, el viaje lo
regresa de Turino, hasta donde lo llevó su Jungla,
para desembarcarnos una flota de carboncillo en pleno 23
y 12.
Los botes y balsas que lo signan, con la firmeza rústica
de sus anhelos, se convierten en sus propios vigías.
Acarician una costa, seducen una isla; son islas ellos
mismos: islas con buen viento de popa, islas que
exploran, y llegan.
Quedémonos, pues, un rato al pairo para conocer algunos
secretos de mar del patrón de esta nueva expedición.
-Tu instalación La Jungla es la mayor que se
haya expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes. ¿
Qué puedes decir sobre eso?
-Mira, ya había tenido la oportunidad de realizar una
exposición personal allí con apenas 22 años. Sin
embargo, el Museo ha cambiado tanto que es un espacio
nuevo. Me parece como si aquella primera vez no hubiera
sido nunca. Exponer La Jungla allí fue muy
emocionante y, además, tenía un gran interés en que
se viera en Cuba antes que en ninguna otra parte.
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-¿Qué
significa para ti, siendo tan joven, que tu obra se
exhiba en el MOMA?
-Para mí el MOMA era el museo donde estaba La
Jungla, la primera, la de Lam. Dije hace poco que
llegué allí porque antes estuvo él. El caso de Lam es
como el de Lezama: sintetizaron y se apropiaron de los
elementos de la cubanía y dieron pasos importantes en
la proyección de la cultura cubana al mundo.
Si tú supieras... He estado varias veces en el Moma y
nunca he visto mis obras. Hay allí tres obras mías
pero no las he ido a ver. No sé, no le descargo a la
idea de verme como un mito, medio muerto...
Un amigo me decía que antes de mis 35 años ya habría
expuesto en los museos más importantes del mundo y se
preguntaba qué haría entonces. Es una buena pregunta,
porque es cierto que una vez que los museos compran o
exhiben tu obra te son vedados durante un tiempo.
¿Qué haría entonces? Pues mostrar mis cosas por toda
Cuba. Me iría a Santiago, a Granma, a cualquier sitio
con unas ganas tremendas. Es algo que de cierto modo he
hecho: Expuse una parte de La Jungla en la Isla
(donde nací y trabajo), en el lobby del cine
Caribe, antes incluso de traerla a Bellas Artes.
-¿Por qué piensas que te atacan tanto desde los
periódicos de Miami?
-El problema precisamente empezó cuando el MOMA
compró mi obra. Parece que los más agresivos de Miami
apostaban por que la primera obra de un cubano vivo allí
fuera de alguno de los que vive allá. Entonces no me
perdonan que haya sido yo, un cubano de acá, y dicen
“ah..., el comunista que vive en Cuba”. Incluso
hicieron una carta larguísima, con no sé cuántas
firmas, al Departamento del Tesoro para que no pudieran
comprar mi obra. Intentan joderme, porque saben que mi
mercado más importante está en los Estados Unidos.
-¿En qué estás trabajando ahora?
-Ahora trabajo en una exposición personal gigante
que voy a llevar al Museo de la Escultura de Brasil a
propósito de la Bienal de Sao Paolo. Tengo muchas ganas
de ir. Serán, fundamentalmente, algunas obras que ya se
han visto aquí (Para Olvidar, Estado de
Gracia, David, entre otras) y una muy
reciente, Michelle Hijoeputa, que se la hice al
huracán de hace unos meses.
Resulta que estaba yo en la isla armando La Jungla
cuando entró el ciclón. Arrancó quince tejas del
techo de la nave y yo pensaba que se llevaba mis piezas.
Una vez que pasó di un recorrido; el destrozo era
enorme. Concebí la obra con una estructura central,
representando el ciclón y, distribuida alrededor, toda
la basura y los despojos que dejó a su paso.
-¿Kcho, qué es, para ti, un bote?
-Yo creo que el bote es uno de los mayores inventos
del hombre...
Un bote? ...un objeto flotante.
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-¿Pudiera
verse a Cuba como un bote?
-No. Cuba no es un objeto flotante. Cuba está bien
afincada, muy bien anclada!
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