LA JIRIBILLA
DANIEL CHAVARRÍA: DE VUELTA A LA NOVELA MILITANTE

La novela El rojo en la pluma del loro, Premio Casa de las Américas, recibió el Premio de la Crítica en el año 2001. Sentado en su casa de La Habana, Daniel Chavarría conversa sobre esa novela y otras buenas noticias.


Mercedes Melo Pereira |
La Habana


El Rojo en la pluma del loro de alguna manera representa una especie de vuelta mía a una novela militante, a una novela de solidaridad con Cuba, con el Tercer Mundo. Yo tuve un período de mucho escepticismo como viejo comunista que veía frustradas sus esperanzas, sus sueños de juventud con la situación tan terrible del período especial. Yo realmente me fui muy pesimista, yo veía esto completamente sin esperanzas cuando se produce la caída del campo socialista. Desde luego, jamás me iba a pasar al enemigo, jamás le hubiera dado pábulo a los enemigos de la Revolución y eso hizo que durante un período largo yo me alejara del tema Cuba, del tema político.

...un exilio en el tiempo...
...exacto, El ojo dindimenio, El ojo de Cibeles, representa una fuga, un exilio mío en la Grecia clásica, para no tener que tratar el tema de la actualidad. Eso yo lo escribí precisamente a finales de los 80 principios de los 90 y lo que yo veía en Cuba y en la coyuntura internacional no era en absoluto favorable. Uno no puede escribir sino de las cosas en que cree y entonces yo decidí dejar de momento el tema político porque solo me hubiera salido una especie de lamento por la frustración, por todo lo que yo veía que se había perdido. Yo no soy un hombre religioso, nunca he profesado sentimientos de religión ni de fe por nada ni por nadie, y lo que yo veía no me indicaba que esto iba a sobrevivir. Por supuesto, jamás le hubiera hecho el juego a los enemigos de la revolución: sencillamente, nos ganaron, perdimos, qué mala suerte, esa era un poco la actitud mía. Evidentemente hemos sobrevivido: es una proeza, un milagro. Yo todavía no logro explicármelo.

...mis personajes son jineteras, putas, rufianes...
Bueno, mira, yo soy de los tipos que toda mi literatura tiene elementos no te diré críticos pero yo no soy un vocero de la Revolución que canta sus glorias: no se puede hacer literatura hablando del éxito social, ni de los hospitales, ni de la educación, a mí no me inspira, entonces mis personajes son jineteras, putas, rufianes, son personajes llenos de contraste y de colorido. Hay gentes por ejemplo, fundamentalistas de la Revolución, que no entienden que uno, que se declara comunista y revolucionario, tome personajes de la mala vida, porque indudablemente una jinetera es un ser socialmente negativo, que vende su cuerpo, que no trabaja, que no estudia, que no contribuye a nada y, bueno, pues a mí sí me interesa esa gente porque un personaje socialmente negativo puede ser al mismo tiempo una víctima de la sociedad, no intencional, pero, bueno, la vida nosotros sabemos como es y además se puede ser un ser socialmente negativo y humanamente muy positivo, se puede ser una prostituta pero al mismo tiempo ser un ser de buenos sentimientos, leal, valeroso y tener toda una serie de virtudes humanas que lo conviertan en un personaje digno a pesar de su negatividad social.

...este es el único país donde no hay un desaparecido, el único país donde no se ha torturado...
Entonces, cuando te digo que El rojo... representa un poco eso es porque me siento bastante indignado por las cosas que se hacen por ahí contra Cuba. Yo viajo mucho, me doy cuenta. Esto por ejemplo que han hecho en la Comisión de Derechos humanos de las Naciones Unidas contra Cuba, declarar a Cuba violadora de los derechos humanos. Países como la Argentina con treinta mil desaparecidos, Chile, el Uruguay, Brasil, toda América ha desaparecido, ha torturado, ha matado. Este es el único país donde no hay un desaparecido, el único país donde no se ha torturado. La tortura no ha sido un instrumento de la Revolución jamás, y eso es sabido. Entonces por ahí andan diciendo cosas y eso subleva y El rojo... es un poco, un poco, ¿eh?, lo que pudo ser Joy y otra de mis primeras novelas en ese sentido en que se atrincheran en la cosa ideológica de la Revolución, en este caso, afortunadamente, sin teque Porque en aquellos años, la única manera de publicar una novela policiaca era enviarla al Concurso del MININT y entonces, si el MININT te premiaba o te daba una mención los editores te publicaban pero tú no podías ir con una novela policial a un editor porque no te la publicaban 

...todavía tengo muchas cosas que aprender...
y nuestra literatura policiaca toda, toda prácticamente, salvo el caso de Padura que se incorpora ya muy tarde, es una literatura eufemística. Ahora, en mi caso, yo siempre traté de incorporar elementos que la humanizaran, que la actualizaran, en este sentido ponerle por lo menos un poco de conflicto y un poco de contraste a los personajes. Creo que El Rojo... es una novela de mi madurez porque yo, a pesar de mis 68 años, como escritor soy relativamente joven, soy un escritor tardío: publiqué mi primera novela a los 45 años. Todavía tengo muchas cosas que aprender del oficio, y eso me hace sentir bien, es decir, me sigo proyectando hacia el futuro, tengo aspiraciones, eso me mantiene vivo y bastante vital El Rojo...como verás, es una picaresca cubana con mucha aventura, mucho sexo, muy divertida, pero al mismo tiempo, es una novela política que refleja el fenómeno de los torturadores del Cono Sur preparados e instruidos por la Escuela de las Américas, donde los enseñan a torturar, a meterles ratones en la vagina a las mujeres, a violar a los hombres. La Escuela de Mecánica de la Armada ha sido el mayor laboratorio mundial de tortura y eso mucha gente no lo sabe, sobre todo en Europa. A mí me interesaba abordar eso, además yo tengo dos hijos que pasaron por allí. Ellos son uruguayos de nacimiento pero argentinos de crianza, uno de ellos entró y salió; al otro lo tuvieron varios días: lo suficiente para crearle un trauma de por vida a cualquiera. Es esencialmente una novela que sigue la fórmula de la envoltura light, o sea, de eso que hace que la gente siga leyendo para ver qué pasa, es una novela con suficiente amenidad para que se lea de un tirón y al mismo tiempo pienso que es una novela que invita a reflexionar y es curioso como muchísima gente, buena gente, gente de la izquierda europea ignora lo que ocurre en América Latina, no tienen ni la menor idea de las cosas que ocurren aquí, gente que ignora que en un país como Guatemala hay seis mil cementerios clandestinos, que han matado un millón de personas. Todo eso a mí me interesa y pienso que se puede hacer una novela política fuerte, comprometida, y al mismo tiempo llena de la amenidad que requiere el género. 

...es la primera vez que un Premio Casa de novela lo gana un policiaco...
Sí, sí, El Rojo... me ha dado la satisfacción de que primero lo mandé al Premio Casa de las Américas y ganó el Premio Casa y es la primera vez que un Premio Casa de novela lo gana un policiaco, porque sí es un policiaco, un policiaco con todas las reglas del policiaco que además tiene los elementos que te digo de comedia, de novela erótica y de novela política. El Premio de la Crítica ya lo había obtenido con la Sexta Isla en los años 80 y me lo han otorgado por este también. 

...Adiós muchachos, nominada al Premio Edgar...
Yo recibí un e-mail de un hijo mío que encontró el anuncio oficial de la nominación que se produjo el tres de febrero. Ahora ya es oficial, la noticia está circulando por ahí y la puedes decir con toda confianza. El premio Edgar Allan Poe es un premio importantísimo. Ellos dan cinco nominaciones a la mejor novela en tapa dura donde por supuesto están las vacas sagradas, los autores muy conocidos. Luego dan cinco a originales que aparecen en rústica, que corresponden en general a pequeños editores. Yo soy uno de los nominados para esos cinco. 

...otra novela con el tema cubano...
Es una novela del período del pesimismo, una historia real en gran parte. Una muchacha cubana que ha inventado una forma muy personal de prostitución. Debe salir por Letras Cubanas en unos meses. En mayo se darán a conocer los Edgar. Yo voy a ir a Nueva York, voy a estar allí, en la premiación, pero, sinceramente, no lo espero. No espero ese premio.


2002. La Jiribilla. Cuba.
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