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LA
JIRIBILLA
Heinz Dieterich:
“La cuarta vía al poder”
Palabras de Jorge Risquet Valdéz en la
presentación del libro.
Estimadas compañeras y estimados compañeros:
Soy un asiduo lector no sólo de libros, sino también de
la Columna Semanal de mi querido amigo y hermano de
ideales Heinz Dieterich, que aparece en “El Universal”
de México.
Como estamos en una Feria del Libro y entre editores no
parece ocioso sugerir que Heinz presente un libro en la
próxima Feria con una selección de sus más importantes
artículos sabatinos en “El Universal”.
El más reciente, del 2 de febrero, lo titula “República
bananera de alta tecnología”
“high–tech banana republic” en Inglés. Heinz desnuda el
escándalo de la transnacional energética Enron y
demuestra con datos irrefutables y argumentos
demoledores el carácter del sistema político de Estados
Unidos: las transnacionales financian las campañas
electorales. Los presidentes, senadores y representantes
electos, es decir, Poderes Ejecutivo y Legislativo,
pagan el favor, gobiernan para los intereses de las
transnacionales.
Muchos de esos “electos” son ellos mismos millonarios,
grandes accionistas y
ex–ejecutivos y serán o volverán a ser ejecutivos de las
grandes empresas.
Todo lo contrario a lo proclamado por Lincoln, el
Gobierno de Estados Unidos es un gobierno plutocrático
de los millonarios, por los millonarios y para los
millonarios.
Este solo artículo basta para aquilatar la honda
cultura, la información actualizada y exacta que siempre
logra conseguir oportunamente, la profundidad de
pensamiento, la capacidad de exposición, el estilo
incisivo y la militancia revolucionaria del autor del
libro que presentamos hoy.
Por eso quisimos darle la sorpresa de la reproducción de
su más reciente artículo, sin pedirle permiso al autor
ni a “El Universal”, para distribuirlo entre los
asistentes a este lanzamiento.
La primera edición de “La cuarta vía”, libro que
presentamos hoy, se publicó en Argentina en noviembre
del 2000, es decir a fines del siglo pasado.
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Mal iniciamos el siglo XXI, con el deslizamiento hacia
la crisis económica general de los tres centros de la
riqueza mundial, Estados Unidos, la Unión Europea y
Japón.
La crisis se ha agudizado a partir de los repudiables
hechos terroristas contra las Torres Gemelas y la guerra
de Estados Unidos contra Afganistán y sus huéspedes de
Alqa Aeda, método brutal que en nuestra opinión es
además totalmente erróneo para combatir el abominable
método del terrorismo. Cuba tiene todo el derecho moral
para expresar sus puntos de vista sobre las más eficaces
formas de lucha contra este flagelo, porque ha sido
víctima de sus criminales acciones durante más de cuatro
décadas.
Justamente por luchar contra el terrorismo que se nos
hace, ahora tenemos cinco heroicos compatriotas en las
prisiones del imperio, que no han cometido delito
alguno, pues infiltrarse en las organizaciones
terroristas anticubanas de la mafia de Miami, para
conocer de antemano sus planes contra Cuba y
frustrarlos, constituye una legítima acción de
autodefensa.
Como bien ha definido Fidel, “... el 20 de septiembre
fue decretado ante el Congreso de Estados Unidos el fin
de la independencia de los demás estados sin excepción
alguna y el cese de las funciones de la Organización de
Naciones Unidas...”
La realidad confirma cuáles son los objetivos del
imperio norteamericano, son esos que anunció W. Bush en
medio del clamoroso aplauso bipartidista de los
congresistas norteamericanos, cuya esencia extrajo Fidel
en los tres renglones que acabo de citar.
Desde luego, una cosa es lo que pretende, decreta y
anuncia el imperio y otra es cuán lejos puede llegar por
ese camino. No es la primera vez en la historia que un
imperio se lanza a la dominación del mundo ni es tampoco
el primer imperio que se desintegra.
Hitler es el ejemplo más cercano, el Tercer Reich de
Hitler y su eje Roma–Berlín–Tokio, que proclamó el
milenio nazi y su raza aria y sucumbió apenas doce años
después (1933 al 1945). No estoy haciendo un paralelo
histórico, pues las condiciones son bien diferentes,
sino extrayendo una lección de la historia.
No obstante estos dramáticos cambios en la situación
internacional, el libro que presentamos no ha perdido su
interés y actualidad. Solo que hay que leerlo a la luz
de febrero del dos mil dos y no de noviembre del dos
mil.
La cuarta vía contiene diversos materiales.
Una entrevista con Hugo Chávez que había sido electo
Presidente y preparaba la batalla por la Asamblea
constituyente Plenipotenciaria. Como sabemos, aquella
batalla se ganó. Se elaboró la Constitución bolivariana
tal como Chávez y su movimiento la habían modelado que
logró una sólida mayoría en la Asamblea que se mantiene
ahora como Parlamento.
Las llamadas leyes habilitantes se han presentado por el
Ejecutivo en el plazo estipulado, algunas de ellas de
gran importancia, como las leyes Agraria y de
Hidrocarburos.
Desde luego, en la misma medida que el Gobierno de
Chávez adopta trascendentales medidas de beneficio
popular y nacional, las fuerzas de las oligarquías, las
“elites criollas” como diría Heinz, sus poderosos medios
de divulgación, aliadas al imperialismo, arrecian sus
campañas y sus provocaciones y utilizan todo tipo de
armas para desestabilizar al Gobierno y provocar su
caída. La Revolución bolivariana entra en una fase de
aguda confrontación con la reacción interna y con la
gobernante extrema derecha norteamericana, en este año
dos del siglo XXI.
Con respecto al vecino occidental de Venezuela, Heinz,
nos proporciona, en las páginas introductoras de su
libro, el análisis más profundo y detallado que conozco
sobre el Plan Colombia.
Concuerdo plenamente con su análisis. Se trata de un
plan de Estados Unidos para intervenir militarmente en
Colombia, con su nuevo estilo “Remember Viet Nam”,
evitando las bajas en sus filas, derrochando medios
tecnológicos, probando las armas más sofisticadas, e
incrementando la guerra entre colombianos, sin reparar
en las muertes de la población no beligerante e
inocente, que ahora se clasifica como “colaterales”.
No sólo es Colombia el objetivo. Ella sería la base
andina yanqui, desde donde se podría actuar tanto hacia
Venezuela como en dirección sur, Ecuador.
El objetivo va mucho más allá: controlar la riqueza de
la Amazonia, su impar biodiversidad, sus inmensas
riquezas de agua potable y otros muchos recursos que
atesora la mayor reserva de oxigeno, el pulmón de
nuestro planeta tierra.
Cuba está por la paz en Colombia.
Nuestros orígenes guerrilleros no nos hacen perder la
objetividad, el análisis de la correlación de fuerzas a
todos los niveles, internos, regionales, mundial, que
son bien diferentes a la época en que triunfó la
Revolución cubana, que pudo lograr, además el apoyo de
la inmensa mayoría del pueblo e ir forjando la unidad de
acción de todas las fuerzas revolucionarias y populares,
en el curso de una lucha armada de 25 meses.
Es por ello que participamos en el “grupo de países
facilitadores”, tanto en el caso de las FARC como en el
del ELN.
Aunque las posibilidades de esa ansiada paz sean escasas
o aun remotas, hay que apostar por ellas, pues lo que
quiere Estados Unidos es ampliar su participación
militar en esa guerra civil.
Una delegación estadounidense de muy alto nivel,
integrada por varias agencias federales, desde la DEA
hasta el Comando Sur, acaba de proponer una ampliación
del contenido militar del Plan: formar y entrenar
unidades colombianas para salvaguardar oleoductos y
otras infraestructuras ¿Qué tiene que ver un oleoducto
con el narcotráfico?
En la entrevista con Noam Chomsky, otro de los platos
fuertes de “La cuarta vía”, el conocido analista
norteamicano antisistémico abunda en los objetivos de
Estados Unidos en lo que Heinz denomina como el
Triángulo Bolívar o Triángulo Andino Atlántico–Pacífico.
Las cinco entrevistas del autor de La cuarta vía a
líderes de diverso origen del levantamiento ecuatoriano
de enero del dos mil, resultan un material interesante
para quienes conocer las causas profundas de la crisis
de gobernabilidad que caracteriza a la patria de
Guayasamín, donde la moneda nacional, que llevaba el
nombre glorioso de Sucre ha sido sustituida por el
billete verde.
Me referiré, por último, a la Recopilación de conceptos
esenciales expresados por nuestro Comandante en Jefe
sobre la globalización neoliberal bajo el rotundo título
de “La liberación es inevitable”.
La tarea nos correspondió a Pedro Ross y a quien les
habla y que en un simposio internacional, los
organizadores nos habían designado, por separado, para
presentar sendas ponencias sobre el mismo tema.
Decidimos Pedro y yo asociarnos y en vez de interpretar
a Fidel, estudiar las más de 400 páginas de texto con
sus discursos y conferencias que enfocaban este
diabólico plan en marcha contra los pueblos del Tercer
Mundo y los asalariados y marginados del Primer Mundo,
pronunciamientos expuestos a lo largo de la década de
los años noventa, y seleccionar los puntos esenciales,
que se resumían en unas diez páginas. Es decir, la mitad
de la raíz cuadrada (veinte) de las 400 páginas.
Heinz me dijo ayer que la síntesis resultaba muy
didáctica y que él como profesor la estaba utilizando
con sus alumnos universitarios mexicanos.
No resisto la tentación de finalizar mis palabras de
lanzamiento de “La cuarta vía” leyéndoles las
conclusiones telegramáticas de Fidel en el Encuentro
Internacional de Economistas efectuado en La Habana en
enero de 1999.
Una pregunta: ¿se trata de un proceso reversible? Mi
respuesta, la que me doy yo a mí mismo, es; no.
¿Qué tipo de globalización tenemos hoy? Una
globalización neoliberal; así la llamamos muchos de
nosotros, ¿es sostenible? No.
¿Podrá subsistir mucho tiempo? Absolutamente no.
¿Cuestión de siglos? Categóricamente no. ¿Durará sólo
décadas? Sí, sólo décadas. Pero más temprano que tarde
tendrá que dejar de existir. ¿Me creo acaso un profeta o
adivino? No. ¿Conozco mucho de economía? No. Casi
absolutamente nada. Para afirmar lo que dije basta saber
sumar, restar, multiplicar y dividir. Eso lo aprenden
los niños en la primaria.
¿Cómo se va a producir la transición? No lo sabemos.
¿Mediante amplias revoluciones violentas o grandes
guerras? Parece improbable, irracional y suicida.
¿Mediante profundas y catastróficas crisis?
Desgraciadamente es lo más probable, casi inevitable, y
transcurrirá por muy diversas vías y formas de lucha.
¿Qué tipo de globalización será? No podrá ser otra que
solidaria, socialista, comunista, o como ustedes quieran
llamarla.
¿Dispone de mucho tiempo la naturaleza, y con ella la
especie humana, para sobrevivir la ausencia de un cambio
semejante? De muy poco. ¿Quiénes serán los creadores de
ese nuevo mundo? Los hombres y mujeres que pueblan
nuestro planeta.
¿Cuáles serán las armas esenciales? Las ideas, las
conciencias. ¿Quiénes las sembrarán, cultivarán y harán
invencibles? Ustedes. ¿Se trata de una utopía, un sueño
más entre tantos otros? No, porque es objetivamente
inevitable y no existe alternativa. Ya fue soñado no
hace tanto tiempo, sólo que tal vez prematuramente. Como
dijo el más iluminado de los hijos de esta isla, José
Martí: “Los sueños de hoy serán las realidades de
mañana.”
Muchas gracias.
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