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LA
JIRIBILLA
PALABRAS RECIÉN PINTADAS
El joven artista plástico David Martínez cumple nuevamente con su tradición de darle color a las Ferias Internacionales del Libro de La Habana. En esta edición nos propone sus oportunas
palabras pintadas en medio de tanta palabra impresa.
Tupac Pinilla |
La
Habana
David Martínez, grabador de escuela, se asoma desde un oficio diferente para abarrotar de óleos y tintas la galería vestibular del Cine Chaplin. En la génesis de esta exposición está el poema
Las soledades de Babel, de Mario Benedetti. En la soledad "nos movemos e inventamos paredes con espejos de los que siempre huimos", esa soledad que "es el rescate de los breves chispazos nacidos del encuentro de la muerte y la vida". Pero las palabras que hoy pinta David, nada babelianas, jamás "ignoran qué soledades rozan su costado".
El conjunto de obras representa un diálogo continuo, múltiple. Es la coexistencia de fechas, realidades, personajes y estilos: la violación a usanza de Espacio y Tiempo. Desde la referencia, la apropiación, la homonimia y la extrapolación el pintor, más que rendirles culto, conversa con sus Mayores. Desde esos mismos recursos, desdibuja las fronteras entre plástica y literatura convocando un Arte Común.
No se andan escondiendo sus referentes pictóricos: Renoir, Carlos Enríquez, Van Gogh, Mariano, Mattisse, Servando, Lautrec... en una trenza franco-cubana muy a propósito del país al que se rinde honores en nuestra Feria. Lo mismo ocurre con sus motivos literarios: Guillén, Elouard, Retamar, Zola, Estorino... "todo mezclado", como diría el propio Nicolás.
Y si el autor logra la buena comunidad de artes, comunes (y no gastados) son también sus escenarios: abundan en sus buenas tintas sobre cartulina las columnas, los vitrales, las mesas familiares, los espacios y líneas que aún, sin sus colores, nos sitúan indistintamente en una Cuba (arquitectónica y vital) con cierto sabor a Amelia.
Los óleos en sus telas, aunque evidencian un progreso en la técnica a través de la serie, son demasiado espejos de las tintas, son sólo su contradictoria sombra colorida; no consiguen despegarse de unos "bocetos" mucho más logrados.
Esta exposición es una invitación para no rechazar. Bien vale la obra, más allá de la buena intención, de este magnífico pintor de palabras.
Ojo: pinta!
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