LA JIRIBILLA
LOS TERRITORIOS DE LA SUERTE

Una entrevista a pie de Feria es esta conversación casual e inusual con Liudmila Quincoses Clavelo, autora del poemario Los Territorios de la Muerte, premio Pinos Nuevos, presentado por Letras Cubanas en esta edición ferial.

Tupac Pinilla | La Habana


Salía de La Cabaña, extenuado y aturdido tras mi inmersión de un día entero en la resaca del mar de Feria. Iba en mi carro, despacio entre el gentío, cuando una muchacha, con voz de sollozo, asomó sus espejuelos de miope a mi ventanilla para pedirme un adelanto hasta pasado el túnel: “es que estoy tan cansada...”

Miré el asiento a mi lado, repleto de bolsas con libros que debería desalojar, y pensé cuánto deseaba –me urgía- mi soledad. La observé con detenimiento queriendo encontrar algún encanto que espantara mi misantropía, pero mi esfuerzo fue inútil: aquella mujercita era tan alarmantemente corriente!

Esgrimí, como excusa cierta, mi cruce del túnel en dirección al Puerto. Sin más, se metió en el carro mientras me aclaraba que vivía, precisamente, hacia La Plaza de Armas. Ya dentro, se repitió en su cansancio, pero alabó su suerte con las botellas. Aún incómodo por su invasión, ironicé que no sería difícil ser tan afortunado si se lloraba de ese modo. “Pero podría llorar en serio; podría llorar tres veces” –me aseguró convincente.

Como si hablara del clima, según suelen hacer quienes se sienten obligados a pagar los favores con palabras, me sorprendió impredecible: “Te voy a regalar un libro; un libro mío”. Entonces extrajo de su bolso un cuadernillo escuálido y de tono subido en la cubierta, lo cual me hizo suponerla un pino nuevo. Sabía, además, que eran dos los poetas con el premio y recién esa tarde habían presentado sus poemarios. Al otro lo conocía -es mi amigo desde hace años-, pero a esta mujer...

“Soy de Sancti Spíritus, vine sólo unos días a La Habana por la Feria, para presentar mi libro” –me adivinó al tiempo que, a la zurda, comenzaba a dedicármelo. Siempre me estremecen las mujeres zurdas. Aún sin saber si su poesía realmente lo era, me interesé por otras publicaciones suyas y me habló entusiasmada de una edición Vigía sobre el iniciado que piensa en el último sendero.

Casi llegando a su Plaza ya no deseaba deshacerme de ella, quería retenerla por más tiempo, más acá de sus poemas. Le pregunté de su trabajo confeso como editora de la espirituana Luminaria e insistí sobre sus planes inmediatos. “Ahora organizo un concurso de cartas de amor: Escribanía Dullz. Me encantan las cartas, sobre todo escribirlas”.

Con pedantería capitalina le conté de otra poetisa, aquí en La Habana, que se dedica a escribir cartas de todo tipo, por encargo. Curiosa, incluso alarmada pero jamás descreída, me pidió detalles. No pude especificarle mucho, sólo que lo había leído meses atrás en algún periódico. “Qué cómico eres” –se burló condescendiente al bajarse. Desde fuera, exclamó aliviada, radiante: “no es en La Habana; esa soy yo, esa soy yo!” y me dejó a solas con unos poemas escritos para pensar, con la fuerza de la verdad que casi nunca aparece...

*Los Territorios de la Muerte (Pinos Nuevos, Letras Cubanas, 2002) nos entrega las visiones –y no hablo de ópticas ni de perspectivas- de su autora. Liudmila Quincoses Clavelo (Sancti Spíritus, 1975) es una clarividente –claridicente- que aquí piensa con luz mágica sobre los imposibles de la vida y la forma de estafarlos. No es éste un poemario fúnebre a pesar del título. Es la muerte aprendida y natural su canto: una guía sentimental para evadirla y una advertencia.


2002. La Jiribilla. Cuba.
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