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LA
JIRIBILLA
ROSA REGÁS: OFICIO DE ESCRIBA
"Nunca es tarde para las
vocaciones ocultas", afirmó en La Habana
la escritora catalana, Premio Planeta 2001.
Norma Ucella
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La
Habana
La escritora española Rosa Regás, Premio Planeta del 2001, compartió en La Habana con un público ávido de conocer más en profundidad su obra y los destinos que le hicieron convertirse en novelista.
"Nunca es tarde para las vocaciones ocultas", dijo, al referirse al "Oficio de escriba" según tituló su conferencia, pues comenzó a escribir a los 55 años aunque desde pequeña deseó enrolarse en el apasionante mundo de la
literatura. Recorrió su obra y trajo al lector cubano las voces de las historias que quedaron apresadas en sus cinco títulos de ficción:
Memoria de Almator (1991), Azul (Premio Nadal, 1944, que la dio a conocer al gran público),
Luna lunera (1999, Premio Ciutat de Barcelona), Sangre de mi sangre, la aventura de los hijos (1998) y
La canción de Dorotea (2001).
"Para mí lo más difícil a la hora de escribir, según comentó, es encontrar la voz. La voz no es el estilo, ni la inspiración, es el quién va a contarla y desde qué punto de vista va a hacerlo".
Esta mujer, directa y jovial, invita a creer que no hay diferencia entre la literatura y la vida y a aquellos que han pretendido incluirla en la llamada literatura femenina, les aseguró: "No creo en la
literatura femenina, creo en la literatura". Hasta ahora a nadie se le ha ocurrido decir que
El Quijote es literatura masculina por el hecho de haber sido escrito por Cervantes y que sus personajes sean dos hombres".
Reconoce entre sus influencias el ser, a toda costa, una persona comprometida. Quizás por ello no podía faltar a esta feria de La Habana.
Al final del encuentro, y preocupada como siempre por aquellos temas universales dijo: "España es un país dormido, somos cada vez menos solidarios". Pero, lo cierto es que la Premio Planeta está en La Habana gustosa de compartir con los cubanos.
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