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LA
JIRIBILLA
ENTREGAN PREMIOS
CARPENTIER Y NICOLÁS GUILLÉN
Yamilé Tabío
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La
Habana
Con la lluvia como escenario, fueron presentados los Premios Nicolás Guillén de poesía y Alejo Carpentier, de cuento, novela y ensayo.
Daniel Chavarría, presidente del jurado de novela, resaltó las virtudes artísticas, el magistral manejo de lo imprevisible y la imaginación desbordada que se traduce en un mundo ficcional de gran impacto estético y existencial en la novela
Ave y nada, de Ernesto Santana quien se alzó con el premio. "He sido jurado de varios premios internacionales y nunca me ocurrió lo que en este momento. La novela, está escrita con una calidad tan alta que uno nunca puede adivinar lo que viene después, con una ausencia total de lugares comunes...", declaró Chavarría.
Por su parte, el jurado de ensayo, presidido por Rogelio Rodríguez Coronel e integrado por Virgilio López Lemus y Enrique Saínz, decidió otorgar el premio a
Paradiso: la aventura mítica, de Margarita Mateo, por su excelente calidad literaria, el lúcido tratamiento de un tema complejo y cardinal en los estudios literarios cubanos, con aportes significativos y originales en la valoración de la poética lezamiana en su obra maestra
Paradiso.
Dorado mundo, de Francisco López Sacha, mereció el premio de cuento por su evidente maestría técnica, el empleo de la anécdota y el dominio del idioma en función de un inspirado propósito creativo, de alta relevancia, según dictaminó el jurado integrado por María Elena Llana, Rogelio Riverón y Arturo Arango.
El Premio Nicolás Guillén de poesía recayó en Manos de
obra, de Sigfredo Ariel, por traslucir una voz poética ya cuajada en un estilo al servicio de un mundo en el que lo cotidiano se convierte en fabulación y lo mítico se trasmuta en familiar.
En el acto de premiación Daniel García, director de la Editorial Letras Cubanas, agradeció a las fundaciones Nicolás Guillén y Alejo Carpentier y dejó abierta la convocatoria de los premios para el año 2003.
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