LA JIRIBILLA
¿DESAPARECERÁ EL LIBRO DE PAPEL?

Un libro digital no es un libro impreso, pero puede ser impreso sin dejar de ser digital. El libro en papel y el digital se darán la mano, el segundo no suplantará al primero, sino lo incorporará, vendrá a satisfacer de igual manera las necesidades académicas, culturales y espirituales de los seres humanos.


Adrian R. Morales |
La Habana


La última década del siglo XX agudizó la polémica: ¿desaparecerá el libro impreso ante el auge de la informática? Ahora las nuevas tecnologías de las telemáticas avivan el fuego y ponen en la cuerda floja al libro tradicional.
Lo cierto es que el libro impreso continúa siendo el principal instrumento de lectura de millones de personas, quienes aun teniendo acceso a Internet y a los servicios añadidos que esta brinda prefieren "bajar la información" de la red y leer el soporte impreso en papel.
Nadie puede negar que el descomunal desarrollo de las telecomunicaciones lleva consigo enormes posibilidades para la comercialización de libros en general, y particularmente de los electrónicos, al propiciar sofisticados programas para el diseño y la edición.
Gracias a la invención de la Cibernética, en 1947, por el estadounidense Norbert Wiener, las comunicaciones experimentaron un cambio casi tan significativo como sucedió al surgir la imprenta de Gutemberg, en el siglo XV. La nueva era propiciaría el almacenamiento, procesamiento, trasmisión y distribución de grandes volúmenes de información por medios electrónicos, cuya cúspide es hoy Internet, la llamada red de redes.

La era de la multimedia
Con Internet se transforman viejos conceptos y se generan nuevos paradigmas, como el conocido por multimedia, es decir, la trasmisión simultánea de texto, sonido e imagen. Con ello se renueva la industria editorial, que en un principio utilizó estas ventajas en el campo de la enseñanza.
Internet ha cambiado los estilos de vida, las relaciones económicas, familiares y sociales de la humanidad. Y la industria editorial se mueve a la par de las nuevas tecnologías. Las publicaciones electrónicas se valen de la multimedia para promover sus productos. Gracias al carácter interactivo de las autopistas de la información, las librerías virtuales proliferan.
Entre las más conocidas figuran las estadounidenses Amazon.com y Barnes & Noble.com, en cuyos sitios web los aficionados a la lectura pueden intercambiar opiniones y experiencias, realizar búsquedas por autores o títulos, acceder a críticas literarias y charlar en directo con los propios autores. Cuba también cuenta con un portal que comercializa libros, Cubaliteraria.cu, con una oferta cada vez más amplia sobre la literatura producida en la Isla.
Pero el auge del libro electrónico o ebook (en inglés) comenzó en 1988, cuando el editor italiano Zanichelli presentó La Divina Comedia en un floppy disk de 5 ½ pulgadas, con texto en ASCII. Su función fue más bien académica, según Regino Viñet Espinosa, especialista de la Editorial Academia, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

Al alcance de un click
Los beneficios de la conexión universal, Internet, son evidentes, al ser el texto el contenido que más rápido viaja por la red. De ahí se desprenden una serie de ventajas que hacen del libro electrónico un producto novedoso.
Por ejemplo, se pueden almacenar cientos de libros en una PC, la distribución es ilimitada, las existencias nunca se agotan. La información puede ser presentada mediante enlaces hipertexto (links), de manera que es posible acceder de forma interactiva a temas concretos del usuario.
Otra ventaja de los ebooks es su contenido variable y flexible, pues la tecnología electrónica permite modificar el texto para futuras reediciones. Los defensores del medio ambiente ven en ellos la posibilidad de salvar cientos de miles de árboles, materia prima en la fabricación del papel, y los autores noveles pueden publicar sus obras a costos mínimos.
Según Regino Viñet, la posibilidad de transportarlos es realmente tentadora, al poder distribuirlos en disquetes, cd-roms, descargarlos vía Internet o enviarlos como archivos adjuntos a través del correo electrónico.
Todo apunta hacia un futuro promisorio del libro electrónico. Muchos de sus defensores están convencidos de que es preferible un ligero dispositivo de lectura a una mochila de lecturas. Al alivio de peso, añade el experto de Editorial Academia, se suma la facilidad de consulta de obras de referencia y la posibilidad de contar con sonido incorporado, muy útil en el aprendizaje de lenguas extranjeras. 
Mediante el proyecto piloto SoftBook, en Texas, los estudiantes bajan directamente de la línea telefónica -el sistema no exige una PC- deberes, programas y lecturas. Por su parte, el nuevo libro electrónico francés Cytale pretende llegar a una parte de los 1,8 millones de franceses que viven en el extranjero.

Hacia un mercado cautivo
El éxito del bestseller Cabalgar la bala, del estadounidense Stephen King, el año 2000, suscitó la polémica y la expectativa en cuanto al futuro del ebook. El afamado escritor publicó su obra solo en edición electrónica y por entregas en capítulos, esta permaneció durante un día en Internet, de forma gratuita, en la librería virtual Barnes & Noble.com.
Esta situación hizo que pronto estuvieran disponibles en otros sitios de la red numerosas copias piratas. Al día siguiente se controló el acceso y la obra estuvo disponible a $ 2.50 dólares, un precio de ganga. Dos semanas después 500 mil personas la habían bajado de Internet. Se calcula que las ganancias de King rondaron los $ 450 mil dólares. 
Pero no todos los autores son tan famosos como Stephen King, comenta Regino Viñet, todos no escriben novelas que pueden ser entregadas por capítulos, ni cuentan con un mercado cautivo derivado de la fama de su autor. Pero sin duda, esa experiencia creó un clima favorable hacia la edición y venta de libros por vía electrónica.
Dentro de unos años será difícil imaginar la vida sin los ebooks, estos inundarán nuestras casas. No será ciencia-ficción comprar la última novela de nuestro escritor favorito por Internet, las nuevas generaciones estudiarán libros de texto electrónicos, los abogados defensores se valdrán de una biblioteca jurídica cómoda que llevarán en su maletín, y así sucesivamente. Cualquier cosa puede esperarse.
Cuando Platón predijo que la escritura adormecería la memoria, muchos de sus fieles levantaron las banderas de la tradición oral y opusieron dos formas de expresión cultural perfectamente compatibles.
Un libro digital no es un libro impreso, pero puede ser impreso sin dejar de ser digital. El libro en papel y el digital se darán la mano, el segundo no suplantará al primero, sino lo incorporará, vendrá a satisfacer de igual manera las necesidades académicas, culturales y espirituales de los seres humanos. 


2002. La Jiribilla. Cuba.
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