LA JIRIBILLA
PREMIO CALENDARIO 2001

La Editorial Abril presenta en esta FILH los libros ganadores del Concurso Calendario del año 2001.

Mercedes Melo Pereira |
La Habana


La Casa Editora Abril presenta los ocho libros que merecieron el Premio Calendario en su más reciente edición.

En su ensayo Carlos Díaz:  El Público: la trilogía interminable, Norge Espinosa (Villa Clara, 1970) –joven dramaturgo, crítico, poeta, investigador– examina todo el trabajo del Teatro el Público durante su primera década de trabajo desde 1989 hasta el año 99. El título se refiere a la trilogía de teatro norteamericano con que El Público debutó en la escena cubana hacia finales de los 80 y comienzos de los 90. El análisis de Norge continúa una tradición de crítica teatral que, aunque en ocasiones ha decaído sensiblemente en nuestros medios, hoy responde al reclamo de la nueva dramaturgia nacional.

Otro ensayo muestra en esta ocasión el espíritu reflexivo de dos jóvenes investigadores : Patricia Ramos (La Habana, 1975) y Osvaldo Cleger (La Habana 1974), autores de Amor y conocimiento en Cintio Vitier, texto que abre una mirada hacia temas medulares de la obra de este entrañable escritor cubano: el poeta practicante, la crítica participativa y , por supuesto, la obra martiana. El libro incluye una copiosa y documentada bibliografía.

Yania Suárez (Ciudad de La Habana, 1975), que había frecuentado la ingeniería industrial, el turismo ecológico, la poesía, la filología y la meditación trascendente, explora en Usted tiene derecho a hacer silencio los ámbitos de la narrativa, sin vanas pretensiones experimentales. El interés radica a veces en los  personajes, cuyo mundo interior – incomprensible o neurótico – justifica los términos de la composición y las elecciones temáticas.

Otro de los premios de narrativa es el libro Claroscuro de Susana Haugh (Ciudad de la Habana), 1983,que desde hace años, a pesar de su extrema juventud viene sorprendiendo a la crítica con su prolífica creatividad, madurez narrativa y pericia técnica, así como por la crudeza delos temas que maneja con elegante dominio del idioma y originalidad estilística.

Yordanka Almaguer (Ciudad de la Habana, 1975), autora de Tener sexo con Kalinin Borges ha sido capaz de apresar en siete cuentos y en apenas cuarenta páginas toda la crudeza y agresividad de un realismo donde el escamoteo de todo juicio moral y el aparente cinismo que algunos  han señalado a su generación transparentan una voluntad de estilo y un nuevo paradigma ético.

El cuaderno de poesía Mortgana de Edelmis Anoceto (Santa Clara, 1968) increpa al lector con una realidad que nos extraña y nos refleja:

¿Estás lista para atrapar aquello?
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Beowulf no lo sabe
Y lleva el brazo desprendido de Grendel
«Mira bien, en ese coro de mujeres
está lo que buscas, sin una voz,
porque lo que buscabas en la carne
se esconde en la ciudad helada.»

Alejándose del resto de Julio Mitjans (Santa Clara, 1965), con una metafórica ilustración de cubierta que muestra al ahorcado del Tarot realizado por Sigfredo Ariel, explora ciertos oblicuos intersticios por donde la realidad se desdibuja en signos, mundo simbólico donde, «como en el cinematógrafo // vamos en la memoria del otro, que nos acusa // diciendo: // -- Parece real.»

El libro del buey de Manelic Ferret (Santiago de Cuba, 1961)asume una poesía de gestos inconclusos, de súbitas preferencias y bruscas elecciones donde lo peor radica en la misma posibilidad de elección: «es preferible el alba, la pobre luna ­aun es preferible//... // para esta llama para esta llama que no alumbra //  mejor soplar.»


2002. La Jiribilla. Cuba.
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