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LA
JIRIBILLA La recopilación, de Lucía López Coll y el conocido escritor y crítico Leonardo Padura, recoge narraciones de 17 autores que van más allá del viejo sello que caracterizó durante años a este tipo de literatura. Los modelos de Edgar Allan Poe y Agatha Christie pertenecen al pasado. Nuevos y diversos elementos –antes desdeñados por la novela policial– mueven a estos autores: la violencia, la amoralidad, la degradación humana y la corrupción, entre otros ingredientes de la realidad actual iberoamericana. Solo uno de los relatos está protagonizado por la tradicional figura de un policía, y en la mayoría de los casos, la trama gira alrededor de delincuentes, asesinos, vengadores y víctimas. Es un lujo, reconocieron los antologadores, reunir en un volumen a autores como Manuel Vázquez Montalbán, Rubem Fonseca, Daniel Chavarría, Paco Ignacio Taibo II, Ricardo Piglia y Mempo Giardinelli, por solo citar a los más conocidos por los lectores cubanos. De acuerdo con Padura, para hacer un libro como este son necesarias dos cosas: tener muchas direcciones de autores policiacos en el correo electrónico, y utilizar “algún arte de seducción para que nos cedieran sus relatos de manera gratuita”. “Tuvimos la suerte de que todos los autores nos dijeran que sí y nos enviaran su cuento. El único ausente en la relación inicial es el chileno Luis Sepúlveda, que andaba por España filmando una película”, explicó Padura. Variaciones en negro es una vieja deuda con los amantes de la literatura policial, género que en la década de los 90 sufrió una notable interrupción. Al respecto, expresó el autor de Las cuatro estaciones: “el período especial fue más duro para los lectores cubanos que para los escritores. La política editorial prácticamente se desarmó en uno o dos años con la crisis de papel”.
Esta antología,
publicada por la Editorial Arte y Literatura, tiende un
puente hacia lo que se hacía a finales de los 80 y la
nueva corriente de los cultores del género, también
llamada neopolicial iberoamericano. |
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