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LA
JIRIBILLA
Gracias a ti,
Diego
"Este del libro, es simplemente
el Diego, el de la gente, el de la adoración, pero sin
pelos en la lengua, polémico, sin medias tintas."
Afirmó Miguel Hernández durante
la presentación del libro Yo soy el Diego de
la Gente, de Diego Armando Maradona.
Boris Leonardo |
La
Habana
La tensión crece por minuto. El público se agita. Los
periodistas se mueven inquietos, preparan sus cámaras y
grabadoras. ¡Ya viene, ya viene! Entra por una esquina
de la plaza, con el paso acompasado que le han impuesto
los largos años en la cancha. No persigue un balón,
tampoco lo acompañan Burruchaga o Caniggia, pero la
gente sabe que esta tarde también hará un gol, porque
Maradona vino al mundo para eso.
"Empiezo este libro en La Habana. Por fin me decidí a
contar todo." Así comienza Diego a contarnos su vida,
desde los primeros años en Fiorito hasta la retirada del
deporte profesional.
Las palabras de presentación fueron pronunciadas por
Miguel Hernández, periodista del diario Granma. "Con
lenguaje de pueblo, con los de abajo",
dijo Hernández, "Maradona inyecta en los sentimientos
del lector carácter de gesta a la conquista de sucesivos
campeonatos y copas, y nos pone en primera fila mientras
escuchamos a mucha gente decirle "vos sos Gardel, vos
sos Dios".
En la biografía, "el pibe de oro" relata también cada
uno de sus tres viajes a la isla y los encuentros con
Fidel, una de las primeras
personas a quien está dedicado el
libro. En el acto, Maradona mostró a los asistentes un
tatuaje que lleva en su pierna izquierda, la izquierda
"divina",
con la efigie del Comandante en Jefe.
La primera edición, publicada en Argentina en el año
2000, se agotó en una semana. Según los sondeos, la
mayor parte de los compradores fueron adolescentes que
nunca antes habían leído un libro. Esta vez, Maradona
donó al pueblo cubano los derechos de autor para que se
editara en el país.
"Este del libro", concluyó Hernández, "es simplemente el
Diego, el de la gente, el de la adoración, pero sin
pelos en la lengua, polémico, sin medias tintas."
Maradona agradeció especialmente al pueblo cubano por su
respeto y por haberle permitido vivir con tranquilidad.
Después, en medio de una multitud que lo aclamaba,
autografió decenas de libros. Seguramente, por momentos,
se sintió como en la Bombonera o en aquel Estadio
Azteca, donde en 1986 sus botines conquistaran para
Argentina y para todos sus hinchas, la Copa Mundial de
Fútbol.
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