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LA
JIRIBILLA
EL CARNAVAL DEL LIBRO
Fueron 300 mil las personas que
traspasaron el puente de entrada para visitar stands,
asistir a conferencias, comprar libros, participar en
los espectáculos.
Iris Cepero
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La
Habana
Cuando en la tarde del domingo 17, Jorge Luna, Director
General de la Feria del Libro de La Habana dijera las
palabras de clausura de la primera etapa de este
carnaval del libro, escuchamos en cifras lo que durante
diez días habíamos visto, sentido, palpado, olido,
presentido. Y los números no son todo, pero dan una
idea, ayudan a ubicarse, a comparar. Los que aquí
expondremos sólo pretenden, en aras de la brevedad,
resumirles lo acontecido en la fortaleza de San Carlos
de la Cabaña desde el jueves pasado y que a diario La
Jiribilla ha estado tratando de trasmitir a sus
lectores. Ahí van:
Fueron 300 mil las
personas que traspasaron el puente de entrada para
visitar stands, asistir a conferencias, comprar libros,
participar en los espectáculos. Hubo 190 presentaciones
y 20 encuentros literarios y profesionales además de los
que se efectuaron en el pabellón de la Isla Interactiva,
(editoriales electrónicas) que sumaron otros 18
encuentros profesionales y 70 presentaciones digitales.
En total 219 personalidades de las letras asistieron a
la cita, mientras 565 expositores, 212 de ellos
foráneos, se repartieron más de dos kilómetros dentro
de esta fortaleza.
Y hoy, cuando se
cerraron las puertas de las librerías en moneda cubana,
ya habían sido vendidos 700 mil ejemplares.
A partir de mañana la feria se extiende hacia el
occidente de la Isla, luego continuará hacia el centro y
culminara el próximo 11 de marzo en Santiago de Cuba.
Los libros no desaparecerán tras esta avalancha, dentro
de unas horas puede encontrarlos en las librerías de
Ciudad de La Habana.
UNA SORPRESA DE ÚLTIMA HORA
Cuando
ya todos pensaban que la Feria del Libro de La Habana no
daba para más, el escritor cubano Reynaldo González, en
nombre de un grupo de amigos entregó al poeta Pablo
Armando Fernández, una ampliación de la portada de su
libro Los niños no se despiden, pero con una
pequeña variación. Esta vez se trata de Pablo
Armando no se despide, “porque a él le dedicaremos
la próxima feria, que es una
extensión de permanente feria que es su poesía”.
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