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LA
JIRIBILLA
ÉCHAAA!!!
"A mí no me
interesa el dinero, para qué quiero el dinero? No me
hace falta el dinero. Yo lo que quiero son amigos".
Entrevista a Compay Segundo pocos días antes de
que partiera a los Estados Unidos para la entrega de los
premios Grammy 2002, a los cuales fue nominado.
Tupac
Pinilla
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La Habana
Fotos: Joaquín Hernández
Mena
Llegué a casa de Compay Segundo a plena hora de la
siesta. Consciente de mi inoportuna visita, decidí
esperar con paciencia a que se despertara. A los escasos
siete minutos, apareció listo como para uno de sus
conciertos. Impecablemente vestido, con su elegante
sombrero y su inseparable H.Upman #4, se me acercó con
agilidad periodística y comenzó a interrogarme:
¿De qué periódico tú eres?
- De "La
Jiribilla", una revista
electrónica que…
-Ah… sí, sí, de ‘La Jiribilla’!
Reinvirtiendo los papeles, comencé mi entrevista:
-¿Quién
es Compay Segundo?
-Un cubano nacido en l907 en las
playas de Siboney, Santiago de Cuba. Así que ahora
tengo… saca la cuenta… 94 años. 94 años!! Donde estaba
la casa en que yo nací ahora hay un restaurant que se
llama ‘La Rueda’. Yo escribí en una pared: “Aquí nació
Francisco Repilado Muñoz en 1907”.
Luego vine para La Habana invitado por Antonio
Fernández, más conocido por Ñico Saquito, el autor de
cuidaíto, compay gallo, cuidaíto. Toqué aquí y el
mismo Ñico me dijo: “nosotros regresamos a Santiago;
pero tú te quedas, porque con la guitarrita esa vas a
encontrar buenos trabajos”.
-¿Y
resultó?
-Siií.
Hicimos el ‘Cuarteto Hatuey’, dirigido por Evelio
Machín, hermano de Antonio Machín. Fuimos a México, en
época de la expropiación, cuando Lázaro Cárdenas era
Presidente. Fui por 30 días y estuve 3 meses y medio.
Allí trabajamos en dos películas: ‘Tierra brava’ y
‘México lindo’, dirigidas por Ramón Perera y René
Cardona. Cuando regresamos a Cuba toqué en otra película
que se llamó ‘Cuba canta y baila’.
-¿Y
qué más hizo a su regreso?
-Fundé
el dúo “Los Compadres”, con Hierrezuelo. El caso es que
en Oriente los amigos nos saludamos “hola, compay, qué
pasa, compay, cómo andamos, compay…” y na’, le puse ‘Los
Compadres’. Hierrezuelo hacía la voz prima y yo cantaba
la segunda…
El dúo ‘Los Compadres’ tuvo muy buena acogida aquí,
grabábamos discos especialmente para Santo Domingo. Una
vez, cuando ya yo no estaba en el dúo, Hierrezuelo fue
allá con el hermano y la gente decía: “esos no son ‘Los
Compadres’ de los discos, ahí falta uno”. Cuando fundé
‘Compay Segundo y su Conjunto’ me aparecí por allá y
entonces decían: “éste es el Compadre que faltaba”.
Échaaa!!!
-¿Por eso
lo conocen como Compay Segundo?
-No,
yo hacía la segunda en el dúo y Walfrido Guevara, un
compositor y cantante santiaguero, me dijo un día:
“bueno, ya tú no estás con ‘Los Compadres’, ahora eres
Compay Segundo”. Y me quedé con ese nombre.
Pero a mí me conocen por 3 nombres: en Santiago de Cuba
me dicen Francisquito, en La Habana me llaman Repilado y
en el mundo, en el mundo soy Compay Segundo. Échaaa!!!
-¿Cómo
es que se integra al proyecto del Buena Vista Social
Club?
Ry Cooder, el guitarrista norteamericano, vino desde San
Francisco buscando músicos cubanos para un disco. Ya
tenía los artistas cuando le dijeron: “ahí está Compay
Segundo”, me conoció y dijo: “bueno, que Compay venga
también”. Así fue como me uní al Buena Vista. Con ese
grupo artístico grabé el Chan chán, esa es mundial:
De Alto Cedro voy para Marcané, llego a Cueto y voy…
Grabé también En el tronco de un árbol una niña...
y otra pieza de aire musical americano.
-¿Cuál
es la historia del Chan chán?
-Los
personajes son Juanica y Chan chán. Chan chán es el
hombre y Juanica la mujer. Estaban fabricando e iban a
buscar arena en el mar. Chan chán cogía la arena y se la
echaba en el jibe a Juanica y ella la cernía así,
entonces a Chan chán le daba pena porque Juanica meneaba
mucho las nalgas y le decía “afloja, afloja!!”
-Chan chán es su canción más
famosa pero ¿cuál es la que más le gusta?
-Macusa,
esa fue novia mía! Mi primera novia ¡Oh…, eso fue de
película! Yo ahí hablo de traición, pero no fue una
traición capital, sino de palabra. Éramos novios de
muchachos, de 12 ó 15 años. Vivía frente a mi casa y
fuimos creciendo, hasta que le dije: “vamos a
oficializar esto” y ella me dijo: “tienes que ir a Cueto
a ‘pedirme’, ahí está mi abuela que es la que me manda a
mí”. Me dio todos los detalles, vivía en una casita un
poquito metida para dentro en la calle Martí y me dijo
que cuando llegara le tirara un chiflaíto y ella saldría
a verme.
-Arranqué para Cueto, encontré la
casita, le eché el chiflaíto y, cuando salió, le dije:
“vine a ‘pedirte’, pero si tu abuela dice que no, yo
traigo dinero para irnos para La Habana’. Quedamos en
eso. Entonces fui a visitarlas por la noche con una
pariente mía de Cueto, conocí a la abuela “ah… usted es
la abuela de Macusa, mucho gusto; el propósito de mi
visita es pedirle la mano de Macusa”. La abuela me
respondió: “bueno... yo a usted no lo conozco”, y le
contesté: “usted no me conoce pero Macusa sí”. La abuela
me dijo: “tengo que hablar con la madre de ella, que
está en Santiago, a ver si está de acuerdo’. Al otro día
por la mañana, aprovechando que Macusa estaba sola, fui
a verla y le pregunté: “qué hubo? nos vamos?” y ella no
quiso porque su abuela se quedaría llorando. Le dije:
“Traicionaste tu palabra. Hasta luego!”. Me fui y no la
vi más hasta los cuatro o cinco años.
...Yo nunca usé la corbata, ni tampoco
usé el pañuelo,
creyendo que así guardados conservaría el recuerdo.
Las trazas se dieron cuenta de que todo iba a ser
traición,
se metieron en el cofre donde guardé mi pasión,
destruyendo los recuerdos del engaño de un amor…
Pero ahí no paró la cosa. Vine a vivir para La
Habana y Macusa se casó. Enviudó, como yo, y vino a
visitar a una hermana que tenía aquí en La Habana. Me
enteré y fui a verla, le propuse que se pasara una
semana conmigo en mi casa. Entonces, ya con tres hijos,
viudos los dos, se pasó la semana en mi casa… échaaa!!!
¿qué te parece? Esa es la historia de Macusa. Aquel
encuentro fue accidental; después ella volvió para
Santiago y yo me quedé aquí, me casé otra vez. Ahora
ella debe tener 92 años. Yo le tengo gran aprecio.
Cuando voy a Santiago siempre la veo y la ayudo: le
llevo dinero, porque cobro bastante derecho de autor por
esa canción. Nunca la abandono porque yo soy un amigo
fiel.
-Después
de la experiencia con el Buena Vista ¿qué pasaría si
resucitaran Benny Moré, Matamoros...?
-Bueno,
suponte: Me hubiera ido con ellos, o ellos tendrían que
irse conmigo. Imagínate, Matamoros era mi compadre
cuando yo tocaba en su conjunto, él bautizó a mi hija
Amparo. Éramos vecinos: él me buscó donde vivir aquí en
La Habana, alquiló una casa para mí al lado de la suya.
Cuando tenía alguna idea me llamaba por el patio:
“Pancho, echa pa’cá con el clarinete” y yo brincaba la
valla.
-¿Es
cierto que usted inauguró el Capitolio?
-¡Ah…!,
eso fue en el 29. Machado era presidente y había hecho
el Capitolio; y el ingeniero Menocal hizo la Carretera
Central, que debió ser de 4 vías pero fue de 3; la
cuarta carrilera se la hizo en el bolsillo.
Yo tocaba allá en Santiago: guitarra, tres y el
armónico, que es lo que yo toco. Entonces aprendí el
clarinete con mi maestro, Enrique Bueno, que era el
Director de la Banda Municipal de Santiago de Cuba.
Cuando ya había pasado la mitad del método, me propuso
ingresar como educando en la Banda y participar en los
ensayos los martes y jueves para que me fuera
acostumbrando a tocar con ellos.
Pues mientras estaba allí, practicando, se presentó lo
del viaje a La Habana para un concurso entre bandas
municipales. Recuerdo que el Maestro me dijo: “te
salvaste, porque el Alcalde encargó dos trajes para cada
músico y yo mandé que te hicieran también los dos
tuyos”. La Banda Municipal de Santiago de Cuba ganó el
primer premio en el concurso. Por eso fuimos quienes
interpretamos las notas del Himno Nacional cuando se izó
por primera vez la bandera en el Capitolio. Y yo allí
con el clarinete: tantarán… tantarán… tantarantan…
¡Así que vine inaugurando el Capitolio y la Carretera
Central!
-Usted fue invitado del Papa ¿no?
-Sí.
Yo estaba en Venecia. Él se enteró, no sé quién se lo
dijo, y me mandó su avión. Yo me preguntaba “pero cómo
voy a ver a este hombre?”; eso es difícil, porque el
Vaticano es como un pueblo: es graaande!!. Pero el
camino ya estaba trazado allá adentro. Llegué a la
puerta y dije: “Compay Segundo” y me indicaron “hable
con el señor que está allá arriba”. Esperé por él en un
salón y, coooncho, apareció El Papa y me dijo: “me
alegra que un cubano haya venido a saludarme”. “No podía
ser de otra manera, usted es el corazón de la
humanidad”, le respondí. Me regaló un rosario. Es un
orgullo haber sido invitado del Papa, ahí no llega todo
el mundo, échaaa!
-El rosario lo guardo en la
exposición personal que tengo en mi apartamento de
Infanta y Manglar. Es en un piso 16 y eso no me gusta:
yo no soy paloma para estar en un palomar, me gusta la
tierra. Allí está el rosario, junto con el Machete de
Máximo Gómez, dedicado por Raúl, los Grammy, todos los
regalos que me han hecho en el mundo...
-Dicen
que su sombrero vale una fortuna...*
-Eso
fue en la Fiesta del Habano. Estaba ahí con Fidel, que
me dice: “por qué no subastas el sombrero?”. Y entonces
uno que 10,000, otro que 15,000... Aquella gente era
riquísima, millonarios, hasta que un italiano ofreció
17,500 dólares y nadie dio más. Entonces Fidel me
preguntó qué iba a hacer con tanto dinero y le dije:
“vamos a dedicárselo todo para los niños de Cuba”. A mí
no me interesa el dinero, para qué quiero el dinero? No
me hace falta el dinero. Yo lo que quiero son amigos.
-¿Qué
es lo que más aprecia en una persona?
-La
sinceridad, la amistad. Mis amigos son mis hermanos. Yo
soy el hombre que más casas tiene para dormir en La
Habana: donde quiera que esté si estoy cansado o no
tengo ganas de ir para mi casa me dicen: “arriba, ahí
tienes”. Mi mayor orgullo es tener amigos.
-Hace poco se estrenó ‘Se secó el
arroyito’ ¿Por qué una obra de teatro a los 94 años?
-El
origen está en una vieja canción mía, una guajira:
...Se secó el arroyito que pasaba por mi
casa,
lo mismo me sucedió con el amor de mi guapa guajira.
La noche que ella se fue su perfume me embriagaba,
sólo su rastro dejaba en la noche serena y por él me
guié.
Por el camino encontré una prenda que ella usaba
que en mi recuerdo llevaba prueba del querer que le
confesaba.
La busqué por todas partes creyendo fuera a evitar
que mi linda florecita en otro jardín fuera a
marchitar...
-Lo
único que hice fue seguir la secuencia de ‘la guajira’,
ampliar la explicación de lo que quería decir en la
canción. Le llevé hace muchos años la versión original a
Félix Pita Rodríguez para que la analizara. Nunca había
visto leer tan rápido; fíjate que yo pensaba “no está
leyendo ná”. Cuando acabó, me dijo: “has puesto a la
campesina muy voluble y las campesinas no son así,
tienes que encontrar un responsable moral de lo que ella
siente; guárdala, no la leas más, y dentro de dos meses
vuelve a estudiarla; de ahí puede salir un serial, una
obra para la escena o una novela”.
-Es la historia de un problema en una familia
campesina de antes. Una bella joven tiene dos
pretendientes: su noviecito de siempre, del barrio, un
campesino pobre como ella, y el señorito hijo del dueño
del central del pueblo. La madre quería que se enamorara
del rico y el padre que amara a un hombre trabajador
como él. Ese problema se daba y se da, en todas partes
del mundo.
-¿Le
gustó la puesta en escena?
Sí, pero pudo quedar más bonita; yo se lo he dicho a
ellos... Ahora se la llevan por Europa.
-¿Cómo
compone Compay Segundo?
-Cuando
me acuesto a dormir siento mis cantos y abro las
ventanas y me digo “quién estará tocando por ahí?”:
nadie! Y me vuelvo a acostar y vuelven a tocar la música
que yo estoy pensando. Yo oigo mis inspiraciones. Un
musicólogo me dijo que era un dotado..., lo cierto es
que me acuesto y siento mi música.
-¿Qué
piensa de Sindo Garay?
-Ese
es el bárbaro! Tú sabías que Sindo fue cómico de un
circo? Era muy simpático.
Una vez fui con Sindo a Bayamo y sacó la guitarra y
cantó ‘La Bayamesa’. La gente deliraba, imagínate que el
Alcalde dijo: “si yo tuviera la popularidad que tiene
Sindo sería alcalde toda la vida”.
-¿Qué
le parece Polo Montañés?
Tiene personalidad. Hace poco nos vimos en Pinar del Río
y le dije: “soy un admirador tuyo y, como artista, sé
que estás en punta; haz tus cosas bien hechas, como las
estás haciendo, con ese ‘hablao’ tan interesante, tan
natural”.
-¿Qué
significa para Compay la Revolución?
-¿!La
qué!?..., tú no ves que yo tengo 94 años y he visto
todos los gobiernos de Cuba, los he conocido todos. Ni
aquí ni en ninguna otra parte del mundo he visto un
gobierno como éste. Ningún gobierno se reúne con los
niños, eso no les interesa. Quieres un ejemplo, mira
ahora Argentina, un país rico, ahí tienes: el pueblo
diciendo que los gobernantes lo que hacen es robarse el
dinero y vender la riqueza. Pero aquí Fidel habla con
los pioneros, les pregunta a qué aspiran, hasta les
ponen computadoras! Y si te hacen una operación no te
cuesta un centavo, y si quieres ser ingeniero, o médico,
tampoco te cuesta nada.
-¿Cómo
explica su vitalidad a los 94 años?
-Soy un hombre que vive de la
esperanza. Siempre espero algo.
-¿Qué más espera de la vida?
-Estoy complacido: Lo que he querido lo he
tenido.
-¿Le falta algo por tener?
-Otro
hijo. Tengo cinco, pero quiero el sexto. Ya me dijeron
que tenía que buscar una mujer joven. Todavía no la
tengo conseguida. Estoy soltero ¡pero no lo escriba ahí,
porque vienen a buscarme enseguida!
-Muchas gracias, Compay, le dejo para que siga su
siesta...
-Me
alegro que me hayas despertado, si no, no duermo por la
noche. Pero no te vayas, chico, te voy a hacer un
cuento:
Llega un guajiro al Capitolio y le señalan al fotógrafo
y le dicen ”ese hombre tiene una maquinita que te hace
un retrato y te lo puedes llevar luego para tu casa”. El
guajiro le pide al fotógrafo que lo retrate, pero se
mete detrás de una palma. El fotógrafo le pregunta qué
hace y el guajiro le responde: “Es pa’ cuando mi familia
vea la foto salirles de atrás de la palma y decirles
Échaaaa!!!”.
* La subasta del sombrero a la que se
hace referencia ocurrió en la edición anterior de la
Feria Internacional del Habano. En la última edición se
realizó una subasta similar y su nuevo sombrero alcanzó
el precio de 20 mil dólares. |