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LA
JIRIBILLA
NANAS DE ANTOLOGÍA
El primer gran mérito del álbum
radica en ofrecer una
mirada ecuménica sobre las
creaciones hechas para infantes por artistas de nuestro
país de todos los tiempos.
Joaquín Borges-Triana
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La
Habana
Confieso que hasta la audición del disco Cuban
Lullaby (Ellipsis Arts) nunca me había puesto a
pensar en lo variado y rico desde el punto de vista
cualitativo de la producción musical cubana para niños.
Quien escuche este fonograma disfrutará de una suerte de
antología de lo mejor del género entre nosotros. Creo
que ahí radica el primer gran mérito del álbum: ofrecer
una mirada ecuménica sobre las
creaciones hechas para infantes por artistas de nuestro
país de todos los tiempos, proyecto en el que se incluye
tanto a compositores e intérpretes desaparecidos, como a
otros que viven en la isla o están radicados en el
extranjero.
En el CD resulta cautivante la alternancia entre figuras
muy conocidas y otras que apenas comienzan en las lides
musicales. El incluir temas grabados en diferentes
épocas con tecnologías dispares implicó un trabajo de
masterización de suma complejidad y que consiguió una
calidad de sonido encomiable. Tengo que decir que me
resulta en extremo difícil pronunciarme a favor de uno u
otro corte dado el altísimo nivel artístico que sus
protagonistas registran. Piénsese sólo en nombres como
Bola de Nieve, Merceditas Valdés, Andrés Alén, Omara
Portuondo, Rey Guerra, Chucho Valdés, Pablo Menéndez
o Clave y Guaguancó.
Quizás sería mejor aludir al sobresaliente trabajo de
las figuras menos renombradas Son los casos del coro
Corolillo y su encantadora versión de "Señora Santana";
del trío de cantantes líricos conformado por Mayuley
Álvarez, Hilda del Castillo y Nelson Martínez, quienes
hacen una bella interpretación del tema "El amor de
caracol y lombriz", original de Celaida Menéndez e Hilda
Elvira Santiago; de esa maravilla denominada "Nana
animalera", compuesta e interpretada por Marisela Verena,
acompañada al teclado por Marcos Campos-Salas, y en
especial de Coralia Arregoitia, que en "Sueños de
colores" y "La calabacita" se revela como una vocalista
de gran sensibilidad. En fin, he aquí un disco de
factura impecable.
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