|
LA
JIRIBILLA
¡BAILÓ EN LA LUNA EL BALLET NACIONAL DE CUBA!
"Aquí se reivindica un viejo
sueño del ser humano: los viajes espaciales".
Afirmó a La Jiribilla José Ramón Neyra, a
propósito del estreno de Un viaje a la Luna.
Hilario Rosete Silva |
La
Habana
El
estreno de la comedia-ballet Un viaje a la Luna
por la prestigiosa compañía danzaria que dirige Alicia
Alonso, fue la noticia de la noche del último jueves en
esta capital. El suceso, ocurrido en la sala García
Lorca del Gran Teatro de La Habana, cierre de una
hermosa función dedicada al II Congreso Internacional y
I Encuentro Virtual de Urgencias y Medicina Interna,
alcanzó categoría de símbolo cuando la Prima
Ballerina Assoluta, apoyada en los brazos de
Jean/Mercurio y Pierre/Marte, dos personajes de la obra,
luego de llevarse el dedo a los labios para pedirle
silencio a un público que aplaudía agradecido, aseguró:
«Quiero decirles que el Ballet Nacional de Cuba ha sido
la primera compañía que ha bailado en la Luna.»
La Jiribilla volvió sobre,
a
propósito del estreno de Un viaje a la Luna, las
notas del programa redactadas por José Ramón Neyra, y
entabló con él un diálogo breve, pero esclarecedor.
—De alguna manera –dijo el también escritor del
libreto–, esta comedia-ballet es un homenaje a otra de
las grandes creaciones humanas: a la técnica, el arte y
la industria de la cinematografía. Su construcción, su
montaje, recuerda el ritmo de las primeras películas que
el hombre pasó por el cinematógrafo. En ese entonces,
como sucede aún hoy en el ballet, era muy importante la
pantomima, porque para el cine todavía no existía la
palabra, era mudo. El parentesco se refuerza con la
propia concepción de la puesta en escena, y se hace
evidente cuando se ruedan, delante de los personajes y
delante del público asistente, imágenes del filme
Voyage dans la Lune (Viaje a la Luna, 1902),
de Georges Méliès (1861-1938), obra maestra del trucaje
fotográfico y la innovación técnica.
—Es en esa época, principios del siglo XX, donde Alicia
Alonso (coreógrafa) sitúa la acción, pero el argumento
se basa en una obra de teatro.
—Así es, deriva de Il mondo della Luna (El mundo
de la Luna, 1750), «dramma giocoso» en tres actos del
dramaturgo Carlo Goldoni (1707-1793), fundador de la
comedia moderna italiana, y del compositor Baldassarre
Galuppi (1706-1785), hijos ambos de Venecia. Para ser
más exactos, diríamos que el argumento, originado en el
texto goldoniano, «pasa» por la película de Méliès.
—Sin embargo, como tú dices en las notas, con
independencia de los cambios que debió introducir para
trasladar al lenguaje de la danza lo que es propio del
teatro, Alicia Alonso desarrolló «una nueva visión» de
la idea dramática inicial. ¿Podrías subrayar las
«mudanzas» esenciales?
—Trataré de resumirlas, de ambas partes, y de
contraponerlas. El protagonista de la obra de teatro es
el signor Buonafede, crédulo en invitaciones
inauditas del Emperador de la Luna y en pócimas
milagrosas que al final son vino. Buonafede cree
encontrar en la Luna un modelo de mundo que responde a
sus deseos, o sea, un refugio ideal para enajenarse, y
es víctima de la insistencia, hasta el extremo, de sus
embaucadores, los cuales pretenden el permiso de él para
casarse con sus hijas y, además, beneficios económicos.
En cambio, Nicomegas, el personaje principal de la
comedia-ballet, es convencido de la posibilidad del
viaje con métodos más racionales, cuando ve las
imágenes de la película de Méliès y las toma como
reales, dichas escenas no son para él una invención
artística. A Nicomegas, y al público, solo lo espera en
la Luna un fantástico espectáculo, a la manera de los
divertissements de la Ópera de París de aquella
época, y desde el comienzo siente dudas, aguzadas por la
visión de rasgos familiares entre los supuestos
selenitas. Por último, sus «engañadores» no son los
«tramposos goldonianos», es el propio Nicomegas quien
pone en manos de los novios de sus hijas, con la
complicidad de estas y de varios amigos y amigas, los
medios para que lo «engatusen».
—Y la lectura fundamental, ¿cuál es?
—Aquí se reivindica un viejo sueño del ser humano: los
viajes espaciales. Ya en Nicomegas vive la convicción de
que los vuelos desde la Tierra algún día serán realidad.
Por eso domina la situación, supera la broma y se
reconcilia con sus semejantes.
—La música de Giuseppe Verdi (1813-1901) nos resultó en
este caso prácticamente desconocida.
—La música empleada por Alicia en Un viaje... fue
escogida de los ballets de dos óperas de Verdi:
Jerusalén, a su vez una versión de Los lombardos
hecha por el autor para la Ópera de París, y Las
vísperas sicilianas. Y, aunque no me lo has
preguntado, quiero destacar que el nombre de la segunda
hija de Nicomegas, Thoris, es un tributo al personaje
protagónico del ballet Misión Korad, creado por
Alicia Alonso sobre un poema de Oscar Hurtado, cuyo
estreno mundial se produjo en La Habana en octubre de
1980.
Historia aparte, la comedia-ballet estuvo dramatúrgica y
técnicamente bien actuada y bailada. Nicomegas parece
ser creado para José Zamorano, y el resto de los que
interpretaron los papeles de Venus, Thoris,
Jean/Mercurio, Pierre/Marte y Madeleine/Selene, a saber,
Anette Delgado, Yolanda Correa, Romel Frómeta,
Miguelángel Blanco y Anissa Curbelo, transmitieron esa
sorprendente lozanía propia del BNC, muestra de que
cuenta con una cantera fortísima y hasta ahora
inagotable.
Fuera del teatro, los espectadores se expresaron
espontáneamente sobre Un viaje a la Luna: «Me
recuerda Baile de graduados (estrenado por el BNC
en 1977)», dijo uno. «Evoca a La fille mal gardée
(estrenado por la compañía en el lejano 1952)», comentó
otro. Nos detuvimos ante las exclamaciones. Buscamos
posibles puntos de contacto entre las obras. En todas
corre el aire de la comedia, todas exigen histrionismo y
habilidad técnica. Nada más. Sus estilos difieren. Un
viaje... nunca debería verse como fruto de cierta
«influencia» ni mucho menos como hija de la imitación.
Su estreno fue la noticia de la noche del último jueves
en La Habana: ¡El Ballet Nacional de Cuba bailó en la
Luna! |