LA JIRIBILLA
ABRAZOS, TIEMPOS, CERCANÍAS

Omar Valiño
 

Como les prometí la pasada semana, el sábado me fui al “Sandino”, el estadio donde aprendí, de la mano de mi padre, todo lo que sé de pelota. El terreno de Las Villas, cuando no existían el “5 de septiembre” o el “Huelga”, ni Cienfuegos ni Sancti Spíritus como provincias. Fue durante años la casa de los Azucareros y desde allí se irradió una forma de jugar al béisbol, la misma que permite hoy disfrutar a los parciales de Víctor Mesa o Lourdes Gourriel.

Cuando se construyó, allá por 1965, la gente quería nombrarlo “Alejandro Oms”, en honor a aquel pelotero de las décadas del veinte y el treinta, que jugaba no lejos de allí, quien fuera bautizado por el pueblo con el título popular de “Caballero”. Su intensa leyenda está perpetuada en el nombre de una humilde calle santaclareña, no lejos de la cual nací(creo que es la única calle de Cuba con el nombre de un deportista).

También pudieron haberle puesto “Conrado Marrero”, pero contra el “Guajiro de Laberinto” conspiró, además, la circunstancia, al parecer eterna y feliz, de que se encontrara vivo. Conrado cumplió la semana pasada 91 años y esta sección se honra en felicitarlo con una anécdota inédita que lo tiene por centro. Se encontraban reunidos los dirigentes de una organización de artistas, cuando alguien menciona su nombre. Pronto se apura un presente, con el desprecio que caracteriza a ese tipo de intelectual que sólo tiene ojos para una concepción mediatizada y elitaria de la cultura, a preguntar con tono despectivo quién era ese. Pero otro le respondió veloz: Conrado Marrero es a la pelota cubana lo que Lezama a la literatura.

Al “Sandino” lo encontré igual y diferente. Por lo menos había transcurrido una década que no lo visitaba, entre la lejanía habanera y lo acomodaticio de ver los partidos por televisión. Me llevé la impresión de un público totalmente renovado, lleno de gente muy joven, incluyendo una enorme cantidad de muchachas, deportivamente elegantes. La concurrencia era aceptable, aunque menor de la que esperaba. Lo triste fue no encontrar a ningún conocido, a pesar de que me moví por todo el estadio huyendo de mi habitual puesto sobre la banda de primera, tomado por ardientes militantes matanceros, llegados de Limonar y la Ciénaga de Zapata y que hacían una bulla de los mil demonios con “bombas” y cornetas.

El conjunto de Matanzas tiene una tanda de tercero a sexto o de cuarto a séptimo que mete miedo. La constituye el cuarteto Abreu-Casañas-Manrique-Vaisel, pero el hueco del equipo está en el box: no tienen pitchers de puntería. Al parecer, por ese hueco su barco hará agua y el cuarto clasificado de Occidente será Industriales, que perdió dos en la subserie de martes a jueves frente a Guantánamo, pero Matanzas resultó espectacularmente barrida por Ciego de Avila, un equipo que a la postre no clasificará aunque se halle pegado a Camaguey, mas del que nadie hablará mal al fin de la contienda. Ese papel de débiles absolutos va quedando reservado para cada vez menos conjuntos, tal vez sólo Cienfuegos y Las Tunas que, sin embargo, derrotaron el jueves a los “fuertes” Holguín y Pinar del Río.

La victoria cienfueguera volvió a colocar en la cima del grupo D a Santiago, junto a los holguineros. Los tricampeones, con su acostumbrado juego “oportunista” de los finales, después de transitar con apatía por la contienda, demuestran que, de ninguna manera, pueden ser obviados. Contra La Habana, sólo los paró un Cheo Ibar que ha vuelto intransitable.

En el otro empate definitorio de la Serie se abrazan Matanzas
(que recordará por buen tiempo esta semana frente a los avileños) e Industriales con la misma cantidad de ganados y perdidos, pero con la serie entre ambos favorable a los azules, por lo cual el empate es sólo “técnico”, virtual.

La 41 se va despidiendo, mis tranquilos pronósticos de la semana pasada se cumplen, la temperatura se eleva para corresponder a la climática, ya insoportable en este Mayo sin lluvias, únicamente molesta ver tantos partidos mal jugados a la pelota. Que, gane quien gane, no sea así la postemporada. 
 


© La Jiribilla.
La Habana. 2002
http://www.lajiribilla.cu
http://www.lajiribilla.cubaweb.cu