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LA
JIRIBILLA
PERIODISMO SIN MÁSCARA
Argentina es un territorio
de muertos que caminan hacia su propio funeral.
Cristina Castello
|Argentina
El
vértigo de la caída al abismo de Argentina me obliga,
por el momento, a enviar informes, en lugar de notas.
Dejo constancia de que la realidad que describo, puede
cambiar en pocos minutos. Y de que no puedo fundamentar
ahora cada afirmación, exclusivamente por falta de
tiempo.
Esto puede empeorar en segundos. Porque no hay certezas.
La única certeza es la desesperación y la desesperanza.
Los motivos: este lugar del Mundo que alguna vez fue un
país, ya no lo es. Ni es Nación. Es un punto del mapa.
Y los ciudadanos participan de una guerra en la cual no
son protagonistas. Son víctimas. Están desarmados y en
paz. Y el índice de muertos es mayor que el de países en
guerra declarada.
Vamos a algunos datos.
- Vivimos
un GENOCIDIO
-
Vivimos una dictadura con la máscara de democracia.
- Argentina es una gran Villa de Emergencia.
- Es una Villa Miseria.
- Llevan a ancianos en sillas de ruedas al Banco Nación
y el Banco no les entrega los pocos dólares ahorrados.
Dólares que Banca y Estado robaron.
- Las personas no pueden retirar el único dinero que
tienen para vivir, o para atender su salud.
- Encarcelan a ahorristas que manifiestan en paz, por el
dinero que les robaron, en la puerta de las entidades
financieras.
- El 80 por ciento de los ahorristas tiene menos de
10.000 dólares.
- Los grandes capitales fugaron antes del llamado
"corralito financiero".
- Y muchos fugaron después, en connivencia con Banca y
Gobierno. Pero Banca y Gobierno robaron a los
argentinos, en clara violación de la Constitución.
- El dólar costará 20 pesos, según los cálculos más
realistas.
- La represión sobre los pobres y sobre quienes reclaman
por sus derechos, es feroz.
Un solo ejemplo. El 21 de mayo a las seis de la mañana,
"grupos comandos" encapuchados, con armamento pesado y
gases lacrimógenos irrumpieron en cuarenta y siete
viviendas de los barrios Illia y Villa 1.11.14 del Bajo
Flores. Golpearon niños, adultos, ancianos,
discapacitados y jóvenes. Robaron objetos y el poco
dinero que había. Inmediatamente llegó la policía y
amenazó con acciones similares. Encarceló a veintidós
personas pobres. Esas personas siguen prisioneras e
incomunicadas.
- Seis niños murieron ayer por falta de atención en un
hospital público de Tucumán, provincia argentina.
- Cada día -y según las cifras oficiales- hay 10.000
nuevos pobres (hay que triplicar ese número, para tener
noción de la realidad).
- Los medios de difusión no informan sobre este ni otros
horrores.
- La mayoría está en manos de multinacionales o de
sectores de poder como el Grupo Clarín, pedagogo del
Régimen.
- Salvo excepciones, se terminó el periodismo. Hay
pseudoperiodistas que cobran dinero para hablar o para
callar. Los periodistas serios, en general, trabajan en
medios alternativos o en la Red.
- Los periodistas que informamos, somos discriminados y
amenazados de muerte.
- Hay desabastecimiento sanitario.
- No hay medicamentos para el PAMI (Asistencia a los
ancianos)
- No habrá medicamentos para enfermos oncológicos, ni
transplantados.
- En Rosario -provincia argentina- los médicos de
hospitales públicos están obligados a presentar HIERBAS,
en lugar de medicamentos. Aromo para la gripe, por
ejemplo.
- El precio de los remedios es cruel, en un ¿país? donde
no hay dinero para comer...
Las cifras de aumentos que da el gobierno es mentirosa.
Por experiencia personal, sé que hay algunos que
incrementaron los precios el 500%. En Argentina hay
lepra, tuberculosis, cólera y la mayoría de las
enfermedades de la miseria. No hay insulina. Tiene que
llegar ayuda internacional, porque si no, mueren los
diabéticos.
Hay 20.000.000 de personas debajo de la línea de
indigencia. Esto quiere decir que no tienen qué comer,
cómo asistir su salud, ni protegerse contra un Estado de
rodillas ante el FMI. Un niño muere de hambre cada
quince minutos. El 90% de las personas sufre ataques de
pánico. No hay caos en el Mundo como este.
Argentinos que se fueron ¡a
Israel!
dicen que se sienten en paz. Que la guerra está en
Argentina. Son pocos quienes caminan por la calle por
cuestiones cotidianas, a partir de las 20 horas. En su
mayoría, son miles y miles de personas que duermen en la
calle y revuelven la basura para comer.
Son pobres desde hace mucho tiempo (la minoría). La
mayoría, pertenece a la "clase media", es decir, ex
profesionales, comerciantes, empleados. Dos de cada
cinco argentinos quiere irse del país.
La corrupción de los políticos no tiene límites. Ya no
pueden salir a la calle, para no enfrentar las
agresiones. Las de la inseguridad y las del desamparo en
que el Estado nos sume. En realidad, el Estado no
existe.
El 74 por ciento de la ciudadanía quiere que el
presidente Eduardo Duhalde se vaya. Duhalde, amenaza con
irse, pero es una especulación política.
En la Red, Duhalde aparece en casi trescientos sitios
-solo en español- asociado al narcotráfico.
Todos siguen en sus cargos. Nadie renuncia. ¿Por qué?
Robaron tanto, tanto, que si uno cae y habla, todos
irían a la cárcel. Cada vez está más lejos la condena a
los miembros de la Suprema Corte de Justicia, acusados
-la mayoría de sus nueve miembros- de casos gravísimos
de corrupción, en alianza con el Poder.
Es verdad que la política de vaciamiento de Argentina
empezó hace muchos años y se acrecentó con la dictadura
militar de 1976-1983. Dictadura que hizo " desaparecer"
(torturó, recluyó en campos de concentración y asesinó a
30.000 seres humanos). Pero quien remató el país fue
Carlos Menem, durante su presidencia y de la mano de
Domingo Cavallo.
Carlos Menem, sin embargo y a pesar de las causas
judiciales contra él, proclamó su candidatura
presidencial y a ella está dedicado. Argentina es la
prueba piloto para una política igual en toda América
Latina, por parte de los Estados Unidos. De hecho,
Estados Unidos ya tiene bases militares en la Patagonia.
Y según informaciones serias, el plan es quedarse
-también- con el territorio argentino.
La Corte Suprema, adicta a los gobiernos de turno,
existe como instrumento político, para servir a estos
intereses. La ciudadanía reclama su renuncia y sus nueve
miembros siguen en sus cargos.
No hay límites para la impiedad. No hay límites para el
horror. Y será peor. Los organismos internacionales que
defienden la vida, deberían actuar de manera urgente.
¿Cuántos son los que de verdad, defienden la vida? Basta
de palabras. Hay que defender la Vida en paz, pero con
firmeza.
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