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LA
JIRIBILLA
ME FALTABAS TÚ
Era tanta la
admiración y el cariño que sentía el pueblo asistente al
sepelio de “La Señora Sentimiento”, que todo el tiempo,
en el cortejo, las anécdotas chispeantes, las
evocaciones de canciones famosas, iban dibujando una especie de nostálgica
alegría.
Enrique Núñez Rodríguez|
La
Habana
Moraima la esperaba. Tenían tanto
que hablar. Elena tenía tanto que contarle de Omara, de
sus últimos días en La Habana. De esa gran manifestación
de pueblo que la acompañó por las calles del cementerio
de Colón, cantando a toda voz el Para Vivir de
Pablito, y aquel aplauso desacostumbrado y estruendoso
que coreó su bajada a la tumba. La Mora podía contarle
cuánto la había extrañado. Preguntarle por sus nietos y
pedirle que le contara de sus últimos éxitos en
Veracruz. Era la lógica conversación entre dos amigas
que se reencuentran. No estaba de más, en el inusitado
diálogo, la frase irónica de la Mora: “Elena, tú no solo
llenabas teatros, cabarets y salas de concierto, también
llenaste el cementerio de La Habana, en tu función de
despedida.” Las dos se abrazaron riendo. Y el eco de la
carcajada debe haberle llegado a Omara en cualquier
lugar del mundo en que estuviera conquistando sonados
éxitos con la música, que ellas cultivaron.
En la Habana
era tanta la admiración y el cariño que sentía el pueblo
asistente al sepelio de “La Señora Sentimiento”, que
todo el tiempo, en el cortejo, las anécdotas
chispeantes, las evocaciones de canciones famosas, los
recuerdos de Orlando De La Rosa o de José Antonio
Méndez, el comentario sobre la presencia física de
grandes personalidades de la cultura y el recuerdo del
cuarteto Las D´Aida, iban dibujando una especie de
nostálgica alegría. No había sitio para la tristeza.
Allí dejábamos a una amiga entrañable y a una de esas
voces que se quedan para siempre. Rita la saludo al
pasar. Y Benny se quitó el sombrero respetuoso. Bola,
emocionado, se enjugó una lágrima. El sol, mohíno, se
escondió tras una nube.
Al regreso, silenciosos, nos iba sonando en los oídos,
la voz inconfundible de Elena: Me faltaba amor, me
faltaba paz, me faltabas tú...
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