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LA
JIRIBILLA
ABEL MILANÉS:
LA APOTEOSIS DEL SÍMBOLO
Idania
Trujillo|
La
Habana
Con apenas 27 años, Abel Milanés, desarma sin pudor los
convencionalismos de la imagen. Cada una de sus piezas,
completa o fragmentada, ha sido extraída de su propia
experiencia, del mundo que le rodea. Más que describir,
interroga sobre las esencias de la vida y las relaciones
humanas, el absurdo, la mentira, la aparente fragilidad
del tiempo y los objetos manipulados por el hombre.
En su obra la presencia humana queda oculta, inferida.
Es el símbolo la apoteosis de su estética. Su ojo
artístico es una suerte de lente fotográfico que capta
solo un instante de la realidad. De esa primera
instantánea surgen una y mil hibridaciones digitales.
Mutante, al fin, la impresión se fija en la pantalla
devolviendo el sentido exacto de lo que el artista
concibe más allá de las apariencias.
Muchas veces la dualidad entre fondo y objeto, entre
representación y concepción pictórica, e incluso
gráfica, revaloriza el contenido de las obras de este
inquieto artista.
Pero Abel Milanés no se contenta con la simple
experimentación formal o el empleo de la máquina como
soporte para la creación. Para él el verdadero lenguaje
digital está en la computadora como medio y no como
herramienta.
Con frecuencia recurre al cruzamiento de soportes, a la
apropiación de íconos y la utilización de objetos
cotidianos fotografiados, pintados o filmados para la
elaboración de sus obras.
Las cinco piezas que conforman Undo Disable con
las que obtuvo el Primer Premio en el pasado III Salón
de Arte Digital 2001 y, aún más, Secuencia de la
estrategia, expuesta en La Huella Múltiple
sorprenden por el empleo de la síntesis y el acertado
uso de los recursos tecnológicos en función de una idea.
La experiencia creativa de este joven artista es
transgresora desde el instante en que vulnera códigos
visuales y afirma su vocación de reinventarse nuevas
alegorías para comunicarse con sus semejantes.
Graduado de la Academia Nacional de Artes Plásticas "San
Alejandro" en 1995, ha obtenido numerosos premios y
participado en exposiciones personales y colectivas en
Cuba, Canadá, Ecuador, Puerto Rico y Suiza. Ha
incursionado, también, en la realización de spots
promocionales y presentaciones para la Televisión
Cubana. Con el video "Insomnio", basado en un cuento de
Virgilio Piñera participó en el 22 Festival
Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
Su paso por el Centro de Informática y Sistemas
Aplicados a la Cultura (CEISIC) le permitió
desarrollarse en el campo de la gráfica por computadora,
video, multimedia y sitios Web. Pero lo más interesante
de la obra de Abel Milanés es la creación ambientes
físicos, de situaciones psicológicas que hablan de temas
como el miedo, la auto-represión y la reproducción del
mal como característica intrínseca del ser humano; para
lograrlo utiliza el objeto como principal elemento
narrativo.
—¿Cuáles son tus motivaciones como artista?
—En mi obra está buena parte de mi vida. Lo que pinto y
trabajo en la imagen son anécdotas personales que me han
llevado a reflexionar acerca de temas como el amor, la
amistad, las relaciones sociales. Mi obra tiene muy en
cuenta el pensamiento humano y, sobre todo, conceptos de
esa índole, por ejemplo, el comportamiento de una
persona ante una situación determinada, la mentira… lo
que sucede es que siempre fue mi interés —a partir de
que comencé a reflexionar sobre estas cosas más
seriamente— tratar de mostrarlas de una manera más
universal, en la que no aparezco como persona, aunque
sea yo la raíz de todo ese pensamiento, sino que elaboro
mi propuesta a partir de símbolos que sintetizan las
ideas; y que no funcionarían si no estuvieran rodeados
de otros símbolos. Por ejemplo, el juguete, en Undo
disable, representa varias cosas que son, a veces,
contradictorias: el deseo de retornar a la infancia, la
manipulación a la que es sometido, la inocencia, la
negación de muchas situaciones en las que nos
involucramos como adultos. En Secuencia de la
estrategia, presentado en La Huella Múltiple,
empleo las herramientas de trabajo como símbolo para
reflexionar acerca de la responsabilidad del ser humano
frente a los desafíos de la modernidad. Me pregunto: ¿
se puede regresar al pasado de la niñez? o uno tiene que
seguir viviendo y enfrentando la vida como mejor pueda.
Cada detalle de mi obra es, en realidad, simbólico;
desde la pared sucia, las luces, la composición. Muchos
creen que me invento esos íconos para crear un ambiente
estético y, aunque también me lo he propuesto, lo cierto
es que toda mi obra es un símbolo.
—¿Tú mismo eres un símbolo?
—Es posible. |