LA JIRIBILLA
CUÉNTAME DE CUBA
 
"En Francia hay una gran curiosidad por Cuba. Han llegado diferentes textos de la literatura cubana que resultan extremadamente diferentes del resto de la literatura latinoamericana, y es verdad que entre los jóvenes hay muy buenos cuentistas", opina Anne Marie Metailie, de la importante casa editora francesa


Mercedes Alfonso|
Lyon


Raconte moi la Terre, anuncia el lumínico de la entrada. La librería se encuentra muy cerca de la Rue de la Republique en la ciudad de Lyon. Cuéntame la Tierra sería la traducción literal de ese nombre en mi francés que continúa siendo torpe, a pesar de mis ya tres años de estancia en la ciudad donde naciera el cine.

Recorriendo el laberinto de anaqueles y estantes dedicados a cada país, busqué una tarde el único espacio dedicado a Cuba. Acostumbrada como estaba a mis visitas a la pequeñísima librería latinoamericana de la ciudad y a su siempre bien dotada cantidad de ejemplares de Zoe Valdés, Reynaldo Arenas, Severo Sarduy, Jesús Díaz, Eliseo Alberto, y más recientemente las obras de Leonardo Padura, la desnudez de aquel inmenso mueble me pareció desconcertante.

Formando parte de la exposición dedicada a la literatura de la Isla se encontraba un libro de Carlos Victoria y la última novela de Zoe.

Al final del travesaño como venido a menos descansaba un ejemplar editado por la casa de edición francesa Metailié, el título, Des nouvelles de Cuba. El espacio físico que mediaba entre los primeros títulos y el último me pareció casi una alegoría de lo que realmente ha venido sucediendo con la literatura cubana en Francia, o lo que al menos, creo percibir desde mi posición: un inmenso vacío.

Releyendo textos de Marilyn Bobes, Mylene Fernández Pintado, José Miguel Yoss, Karla Suárez, y tantos otros, que ya conocía en la misma Antología editada por la editorial Siruela en España, me preguntaba cuál sería la recepción del lector medio francés ante esta nueva literatura cubana.

Algunas respuestas las tendría un año más tarde en una entrevista telefónica que me concediera Anne Marie Metailie de la casa de edición francesa.

–América Latina ha existido en el imaginario colectivo europeo durante mucho tiempo como la imagen construida a partir de los modelos del «boom» de los 60, seguido de una época de adormecimiento, una especie de fragmentación editorial (por las causas que todo el mundo conoce), pero hoy la creación literaria latinoamericana parece vivir una renovación, la aparición de nuevos autores (la inserción de premios), novelas y cuentos parecen invadir el sector editorial español. Se perciben algunos signos en Francia de este nuevo momento que se llama “la nueva literatura latinoamericana” ¿se puede hablar de una estrategia editorial en Francia, un interés de ofrecer al público francés el nuevo panorama?
–No es tan simple como parece. El lector francés tiene un conocimiento de base, eso de una parte, luego hay cada vez menos lectores, quiero decir, de los grandes lectores de las novelas que fueron éxito de la literatura latinoamericana del gran período, y hay también el hecho de que el público francés se interesa por un autor y no por un área geográfica, y eso es muy importante.

Eso no significa que vender muchos libros de un mismo autor –por ejemplo de Isabel Allende– el público va a saber lo que pasa con los escritores. Pero, poco a poco, ciertos autores latinoamericanos comienzan a ganar público. Se necesita mucha paciencia y, sobre todo, seguir con una política sistemática de publicación de un autor. Es cierto que mi posición es particular, en la medida en que siempre he sido fiel a la literatura de América Latina y he tenido la suerte de caer a tiempo en el camino de los autores jóvenes gracias a otros autores que había publicado, como introducción a esta literatura que iba haciéndose.

¿Qué cree Ud. que busca (y encuentra) el público francés que tuvo como referente una literatura de alta dosis de encantamiento y que lee ahora nuevos universos de ficción donde se convocan otros mundos que se alejan del “realismo mágico”, “lo real maravilloso” y que constituyen una propuesta diferente en el proceso literario latinoamericano?
Hay un público muy popular que quedó atrapado en el mundo de la “realidad maravillosa”; pero hay también un público nuevo, que ha descubierto América Latina a partir de la “novela negra” y que busca completamente otra cosa. No es una casualidad si un autor como Padura Fuentes tiene un público verdaderamente fiel que se interesa cada vez más por lo que él escribe. Aquí a partir del tema de "novela negra" hay una propuesta verdaderamente literaria, y yo creo que el público cambia. El público que tiene ahora 30 años va a descubrir América Latina a partir de Paco Ignacio Taibo II, y Sepúlveda, por ejemplo, público que busca valores de solidaridad, amistad, que no proponen otros sectores de la literatura.

¿Se sigue en Francia la pre elección establecida por la literatura española?
No, en absoluto.

En este canevas tenemos la impresión de asistir también a una nueva etapa de recepción internacional de la literatura cubana en Europa, y en Francia particularmente después de 1990. El premio Juan Rulfo ha sido ganado durante nueve años consecutivos por cubanos (que no eran conocidos ni estuvieron publicados antes), el mejor libro extranjero del año 2000 fue atribuido a Abilio Estévez por Tuyo es el reino.
–Él estuvo en la selección de libros extranjeros del Premio Médicis, pero no fue premiado, lo cual no le quita valor al libro.

–Había leído eso en Cuba, entonces, ¿se puede hablar de una nueva mirada sobre esta literatura, una especie de descubrimiento?
Con respecto a la literatura cubana, sí. En Francia hay una gran curiosidad por Cuba. Han llegado a los editores diferentes textos de la literatura cubana que es extremadamente diferente del resto de la literatura latinoamericana, y es verdad que entre los jóvenes hay muy buenos cuentistas y eso es “perturbador” con respecto a lo que podía esperarse.
Cuando preparamos nuestra antología hubo una fractura generacional…

Yo quería hablarle de la antología, porque en el panorama editorial francés, Metailié es la primera en publicar obras de Leonardo Padura (la tetralogía), pero es también la primera en publicar una antología de la literatura cubana contemporánea, con escritores jóvenes, desconocidos. Quisiera que me hablara un poco de esa elección editorial, ¿se trata acaso de hacer visible el rostro de la nueva literatura cubana y llenar el espacio, con respecto a lo que hacen los jóvenes escritores en Cuba?
Presentado así diríamos que se trata de mostrar cómo los jóvenes quieren hablar de la sociedad en la que viven, y dar una tonalidad muy diferente de lo que conocíamos hasta ahora, reunirlos, y mostrar así que ya, sean los jóvenes que están en el interior de la Isla o los que están en la emigración, o los que vienen y van, o sea, la diáspora que circula y que no son exiliados, con todo eso la literatura cubana es una, es también una manera de luchar contra un mundo en negro y blanco.

Emigrados y no emigrados…
Exacto, es verdad que hay una continuidad, que la literatura cubana se hace lo mismo en el interior como en el exterior, y que hay puntos de contacto. Existe la literatura cubana más allá del lugar donde se escriba.

¿Qué recepción tuvo en el público francés una antología como Des nouvelles de Cuba en un país como Francia donde los cuentos no se venden (o se venden poco), pero también cuando se trata de una antología que reúne numerosos escritores de la ruptura, del cambio generacional caracterizado por una creación literaria compleja de una gran diversidad de estilos que constituye todo un fenómeno estéticoideológico, los cuales viven en su mayoría en Cuba?
Ha interesado mucho esta antología, a pesar de que el público francés no lee cuentos. Esta colección que hicimos también para Brasil y Portugal, y en la cual tomamos un período de tiempo entre diez y veinte años (eso depende del país), se hizo para mostrar obras representativas de lo que se hace. Digamos que la más moderna es la cubana: tiene solo diez años, y mostrar lo que se produce en un género que de todas formas es rey en América Latina, interesa mucho. Es cierto que la hemos vendido muy bien y que continuamos vendiéndola porque existe una verdadera curiosidad por el libro.

En ese diálogo continuo con la literatura cubana la Editorial Metailié que Ud. dirige, publicará en Francia en septiembre próximo la novela Silencios de Karla Suárez, yo vuelvo un poco sobre el criterio de selección, ¿se trata de abrir una nueva ventana sobre la narrativa cubana escrita por mujeres?
No, escrita por mujeres no existe. Estoy absolutamente en contra de esa clasificación, porque hay la literatura, y existe la gente que puede ser negra, blanca, hombre, mujer, homosexual o Alien. Todo lo que Ud. quiera; pero es el texto lo que es primordial para mí, y en una joven como Karla Suárez encontré un texto formidable, con un tono y un estilo muy originales. Por eso la publiqué, si hubiera sido un hombre, igual.

¿Existe un interés de la crítica especializada en Francia con respecto a las propuestas de la literatura cubana?
Cuba es siempre de todas formas un tema polémico en Francia. Pero es muy molesto cuando se esperan cosas simples. Para hablar de la literatura cubana no se puede hablar simplemente, no es una oposición, la literatura es mucho más complicada. Hace falta una crítica inteligente, no se puede ir con ideas pre
concebidas.

Lo digo porque la mayor parte de las veces esta producción no se hace acompañar de una crítica que secunde estas propuestas…
Ah, pero eso es el problema de los periódicos.
Hay cada vez menos páginas para la literatura, pero hay buenos lectores sobre Cuba y hay gente atenta. El periódico Liberación, Philippe Planson que siempre está muy atento y es un buen lector. Le Monde es mucho más complicado, y en las revistas hay jóvenes que no son especialistas que tienen curiosidad, que reaccionan, escriben, critican, de manera inteligente, digamos que es a la vez una crítica desconcertante, es bueno también tener primero una lectura ingenua, eso está bien, no es la cultura universitaria. De todas formas esa cultura nunca ha vendido un libro…

… Es la recepción académica.
Exactamente, yo no sé si Ud. conoce el trabajo de Odette Casamayor, es cubana.
Ella ha hecho una tesis muy inteligente sobre la literatura cubana.

Yo la conozco desde que ejercía como periodista, y su trabajo era muy inteligente, y ahora hace una crítica que no es maniqueísta, pero sí verdaderamente sutil…

Aunque se dice que Ud. no tiene el tiempo de leer todo lo que va a publicarse…
–Un momento, los libros que se publican en Metailié yo los escojo personalmente.

–Lo sé, solo quería hacerle una pregunta acerca de sus preferencias, porque imagino que en los ires y venires entre la lectura de los textos cubanos, emergen algunas preferencias. Quisiera que me mencionara algunos.
No puedo decirle eso, para mí no es posible, es como decirle a una madre que elija a uno de sus hijos. Me comprometo con todos los libros que yo publico, con ellos.

Después de Silencios su estrategia editorial continúa con Cuba, ¿Tiene Ud. proyectos futuros de seguir por ejemplo con la obra de Padura?
–Vamos a publicar La novela de mi vida, su último libro, magnífico, de una calidad extraordinaria.

Quería añadir que Des Nouvelles de Cuba ha sido publicado en Francia, España, Portugal y Alemania. Michi Strausfeld fue el artesano de esta antología y conoce muy bien la literatura cubana. Creo que en Cuba hacía falta hacer cuentos porque con todos los problemas económicos los jóvenes escriben más cuentos que novelas, que se publica más fácilmente.

Muchas gracias, en realidad hace un año que intento hacerle la entrevista y no había sido posible.
Este año lo pasaré viajando por América Latina y cuando regrese tengo que dedicar todo el tiempo al trabajo.

Notas:
Mercedes Alfonso. Graduada de Historia del Arte en 1992. Trabaja actualmente como Lectora de Español de la Universidad Sthendall en la ciudad de Grenoble, Francia, país donde reside actualmente.

Jacqueline Cortez.
Profesora de Español en la ciudad de Lyon, Francia

Esta entrevista fue realizada además con la colaboración de Ivette Guevara, graduada de Teatrología, residente en Francia y Dominique Mercier Balaz.


 


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La Habana. 2002
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