LA JIRIBILLA
LA ISLA EN PESO
 
Mirta Aguirre


La Isla en Peso es un cambio de rumbo, el inicio de un camino. Virgilio Piñera ha vuelto los ojos hacia otro país y lo ha percibido, de golpe, en toda su belleza física. La Cuba de agua y tierra, de animales y flora, de blancos y negros, salta por todos sus poros. El poeta, ofuscado por las frutos que se pudren en el lecho de los ríos, «turbulentamente cogido entre la poesía y el sol», rodeado por el aguacero y por la siesta, por el cañaveral y el tabaco, por el perfume de la piña «que puede detener un pájaro», en el mediodía caliginoso en cuya hora «nadie sabría pronunciar el nombre más querido ni levantar una mano para acariciar un seno»; el poeta, bajo la lluvia que «golpea en la espalda hasta que la piel toma la resonancia de dos maracas, pulsadas diestramente», ante los machetes que hacen su trabajo «con un lujo mortal», habla entonces de todo esto que reseñamos con sus propias palabras. Y de las guineas que dan su grito cuando llega el ángelus. Y del olor nocturno que «lleva la batuta de las cosas que pasan en la noche» en esta isla en la que «lo primero que hace la noche es despertar el olfato» y en la que un pueblo puede morir, de la luz, como de la peste. Y todo esto es La Isla en Peso «el peso de una isla en el amor de un pueblo». El peso de una isla en el amor de un poeta que comienza a verla.
 


© La Jiribilla.
La Habana. 2002
http://www.lajiribilla.cu
http://www.lajiribilla.cubaweb.cu