LA JIRIBILLA
Rap cubano:
Con la manga hasta el codo

 
Los que andan buscando que aquí el rap incite a la violencia, a la contrarrevolución, están equivocados. Los primeros que no lo van a permitir son los raperos. Entrevista con Alpidio Alonso, presidente de la Asociación Hermanos Saíz.


Manuel Henríquez Lagarde |
La Habana


El recién finalizado festival Habana Hip Hop tuvo una gran cobertura por parte de la prensa internacional. Como era de esperarse, y a pesar de su diversidad y trascendencia cultural, a la mayor parte de los reporteros presentes en el evento solo les interesó reflejar en sus crónicas la visión estereotipada que los medios para los que trabajan se empeñan en difundir sobre la realidad cubana.

En busca del punto de vista de los organizadores La Jiribilla entrevistó a Alpidio Alonso, Presidente de la Asociación Hermanos Saíz, agrupación cultural de los jóvenes cubanos que patrocina el Festival.


—¿Cuáles son las razones que han motivado la gran cobertura que ha tenido el recién finalizado Habana Hip Hop en medios de prensa internacionales?
—El rap en el mundo entero, y sobre todo en Estados Unidos, es una cultura de resistencia. Es un género que aborda candentes temas sociales. En el caso específico de nuestro festival, está claro que algunos periodistas asistieron a él en busca de los puntos oscuros. Se le ha dado cobertura para satisfacer ese tipo de expectativa tendenciosa que suelen usar algunos periódicos extranjeros cuando se refieren a la realidad cubana.

—Más allá de hacer una valoración cultural del evento, la prensa extranjera se dedicó a resaltar el aspecto crítico existente en las letras de algunas canciones.

—La Asociación Hermanos Saíz ha apostado por hacer un Festival en que esté presente esa vertiente del rap. En Cuba existe una tendencia más comercial de ese tipo de música, pero nos interesa sobre todo esa zona del género más preocupada en reflejar la realidad social. Aunque es justo decir que los raperos cubanos enfocan en sus textos la realidad cubana con una intención positiva la cual es tergiversada por quienes desean escuchar otra cosa. Las preocupaciones que manifiestan los raperos son congruentes con el sentido de justicia de la Revolución. La Revolución nació eliminando la discriminación racial y que los raperos estén preocupados por los prejuicios que sobre este tema aún persisten es algo importante. Además cuentan con la posibilidad de expresar sus preocupaciones. La Revolución es la que propicia ese tipo de espacios. La Asociación Hermanos Saíz, que representa a la vanguardia artística juvenil del país, es quien potencia, promueve e impulsa el movimiento rapero. De modo que creo que es coherente que estos músicos aborden estos fenómenos, sobre todo, si se tiene en cuenta que el enfoque con que hacen esas críticas es positivo la mayoría de las veces.

No excluyo que en algunos casos haya puntos de vistas tremendistas o hiperbólicos como lo puede haber en cualquier tipo de manifestación. Lo que pasa es que Cuba está sometida a una vigilancia donde en cualquier cosa que se hable se quiere ver un mensaje en contra de la Revolución.

Y aunque en Cuba, como en todas partes, el rap surge de zonas marginales, la realidad cubana es diferente. Nuestros problemas son diferentes y por tanto deben ser leídos y tratados de igual manera. No se puede trasladar la realidad norteamericana y el modo en que este tipo de música se refiere a sus problemas a la realidad cubana. Nuestros mejores grupos son aquellos que menos copian al rap norteamericano. Agrupaciones que han ido encontrando una voz y un perfil propio en el modo de acercarse a estos fenómenos.

El Festival tuvo una gran cobertura de prensa. La agresividad de los periodistas extranjeros por entrar a los espectáculos era tremenda. Era una avalancha de periodistas buscando tendenciosamente el detalle, el punto débil. Un momento, una expresión que delatara cualquier tipo de maltrato a los raperos, de tratar de encontrarle fisuras a la Revolución. Por ese motivo fueron manipuladas muchas cosas que se dijeron.


—Faltaron por reflejar muchas otras facetas de un evento cultural que cada vez se hace más importante...

—Lo primero que hay que valorar en un Festival como el nuestro es la participación de más de sesenta agrupaciones. Habría que haber hablado de la presencia de los 14 grupos de provincias, la fuerte representación internacional y la admiración que suscitaron entre los visitantes el trabajo de los raperos cubanos. Del coloquio que sesionó durante tres días con una gran asistencia, donde se debatieron abiertamente muchísimos temas relacionados con el rap y determinados fenómenos sociales. La Revolución creó un espacio para discutir esos fenómenos abiertamente. Eso no se dice. Se le dio espacio al graffiti en el Festival, una muestra de video, de fotografía. Tampoco se habla que nuestros principales grupos de rap están incorporados a las más importantes empresas musicales del país. En ninguna parte salió publicado que se va a abrir una agencia de rap en los próximos días, lo que demuestra la madurez y la consideración alcanzada por ese movimiento. Es una agencia que va a promover nacional e internacionalmente el trabajo de los raperos. Tampoco nadie se refirió a la venta de un disco compilatorio que recoge el trabajo de nuestras agrupaciones más destacadas. Ni a la gran afluencia de público, algo que denota la promoción que han tenido estos grupos durante el último año en peñas como la de la Madriguera, Alamar, El Café Cantante. No se habló de la diversificación de las sedes: la Casa de la Música Habana, el Café Cantante, el Salón Benny Moré, el Salón Rosado de gran tradición entre los bailadores. En ese lugar se están presentando habitualmente los raperos una vez cada quince días. Es decir, se publicó lo que se quiso publicar.


—¿Alguno de los grupos que estaba previsto que cantara lo dejó de hacer? Uno de los reporteros sugiere que un “apagón” suspendió una de las funciones...

—Si alguien se hubiera quedado sin cantar no habría sido por un apagón. Si existió alguna dificultad fue la gran cantidad de agrupaciones participantes por lo que hubo que reducir a solo dos números las actuaciones. Y es verdad que hubo un apagón, pero el concierto comenzó a las once de la noche y no se movió un alma de allí. Esa fue una de las mejores noches. El concierto se dio completo.

Este fenómeno de atención institucional donde único se da en el mundo es en Cuba. Los raperos norteamericanos que nos visitaron se quedaron asombrados con el apoyo que se le da aquí al rap. Se quedaron asombrados de que el Ministro de Cultura del país participara en el coloquio, de la presencia de otras personalidades de la cultura que presentaron allí sus ponencias. Les llamó mucho la atención la creación de la agencia. Mientras en el mundo el rap es asimilado por el mercado para, entre otras cosas, atenuar y banalizar su mensaje, aquí pasa todo lo contrario. En Cuba se juega al duro en arte. En ningún momento le decimos a los raperos qué es lo que tienen que cantar. Todo lo contrario, lo que estimulamos es el rigor, la profundidad en los temas. A nosotros nos interesa un rap revolucionario, que defienda la Revolución como tiene que hacerlo el verdadero arte, metiéndose con la manga hasta el codo en la realidad.

Los que andan buscando que aquí el rap incite a la violencia, a la contrarrevolución están equivocados. Los primeros que no lo van a permitir son los raperos. Quieren incluso hacer pública esa protesta en días venideros.

 


© La Jiribilla.
La Habana. 2002
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