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LA
JIRIBILLA
SIN ANTIFAZ
UNA ACTUALIZACIÓN
SOBRE EL ACONTECER ALTERNATIVO DE LA MÚSICA EN CUBA
El
sábado 17 de agosto del 2002 funcionó en concierto la
alianza de Elévense y Doble Filo en la Casa de La Música
de La Habana; Elévense, artífices de una mixtura
recurrente de funk, son, rock, guaguancó y nueva canción
sirvieron de banda de apoyo a los rappers de Doble Filo,
que se explayaron con su discurso mitad realismo, mitad
desenfado.
Juan
Camacho
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La
Habana
El sábado 17 de agosto del 2002 poco
antes de las 6.00 p.m funcionó en concierto la alianza
de Elévense y Doble Filo en la Casa de La Música de La
Habana (Galiano); Elévense, un grupo que se mueve bajo
la égida del vocalista y compositor Sergio Valdés,
artífices de una mixtura recurrente de funk, son, rock,
guaguancó y nueva canción sirvieron de banda de apoyo a
los rappers de Doble Filo, que se explayaron con su
discurso mitad realismo, mitad desenfado. La actuación
de Elévense/Doble Filo tuvo lugar en el marco del
Festival de Rap 2002 y estuvo precedida por las
apariciones de Insurrectos (me pregunto si serán
imaginarias o veraces las historias de sus textos) y
Eddie K (favoritos de la escena hip hopera cubana) a
modo de actos de calentamiento del show de Elévense y
Doble Filo. Quedó claro que todavía es una labor
necesitada de una mayor elaboración, lo cual no impidió
que le pusieran ganas al asunto por ambos lados. Llamo
la atención sobre Elévense (en pleno proceso de
reformación con nuevos integrantes, tras la
injustificada estampida de algunos de sus integrantes
hacia Moneda Dura en enero de este año) por su desempeño
como banda de soporte en la que se destacaron esa tarde
su nuevo guitarrista Hansel González y el bajista Jorge
Ernesto Arce; el resto de la alineación actual de
Elévense lo integran su líder, vocalista Sergio Valdés
en segunda guitarra y el baterista Alexis Carrillo
unidos al percusionista invitado Banderas. Fue una
actuación de control y solidez como equipo de apoyo por
parte de Elévense, conscientes de no robar el show a
Edgar e Irak, de Doble Filo, inmersos en su ritual
rappero. En el set list de los temas destacaron “Lo
necesario”, “Control financiero” y “Pide más”, además de
la inicial “Distorsionadas personalidades”. Hubo un tema
que prefiero olvidar, aunque en líneas generales el
resultado final me pareció aceptable. Diversión,
decibeles, un discurso intenso en las voces de Irak y
Edgar, ron, mucho calor y la sensación de haber sido
testigo de un rato de música y textos que me puso a
pensar. ¡Ojalá se repita!
Un grupo joven que ha demostrado traer mucha energía
consigo este verano ha sido Hipnosis, un piquete mixto
de tres muchachas y dos chicos dedicados por entero a la
causa del estilo heavy/trash metal que aman y practican.
En Hipnosis coinciden la bajista y directora
Fanny Tachin, la guitarrista Yumileisi Torres, la
tecladista es Glencys Toro, que también está en los
coros; la representación masculina está en manos del
baterista Eduardo Longa (ex D’ Azur / ex Garage H) y del
vocalista Giovanny Milet (ex Escape). El grupo se formó
en junio del 2001 y basan su idea en la propuesta de una
música ejecutada por mujeres y cantada por un hombre (a
la inversa de otros grupos mixtos en otras partes del
mundo) que se escucha muy bien en su Demo “Hope” grabado
en febrero del 2002. Ese material consta de tres temas
que les ha producido el cantautor Iván Leyva (ex Extraño
Corazón) con la ayuda del ingeniero Luis Durán en la
grabación y mezclas. No exagero, Hipnosis va a dar que
hablar si mantienen la disciplina y no equivocan el
rumbo. Han compartido escenarios con los Kents y Zeus,
entre otros. Su manager es Max Yuri Ávila.
¡Un gazapo! – Dicen que rectificar es de sabios, ¿no?
–de cualquier modo, quiero aprovechar este espacio para
enmendar en error mío que apareció en un texto destinado
a mi aparición como ponente en los eventos teóricos
durante el Festival de Rap. El título del trabajo es
“Rap/rock —una alianza de fuerza y actitud” y al
concebirlo, este servidor confundió un título por otro
cuando abordaba la participación del cantante Tom Waits
como invitado del trío Primus en su álbum Sailing The
Seas Of Cheese, de 1991; la verdadera pieza de
Primus donde toma parte Tom Waits junto a Primus en un
monólogo rapeado es “Tommy the cat” y no “Jerry was a
racecar driver”, como estaba escrito. Ambas piezas
provienen del mismo album, pero es “Tommy the cat” la
que incluye un segmento a cargo de Tom Waits.
Hojarasca es el nombre que ha elegido para darse a
conocer los componentes de un grupo joven de la capital
que trabaja en formato de septeto. Se fundaron en Mayo
del 2001 y ya cuentan con dos demos en su haber –el
primero, de tres canciones, se grabó entre agosto y
septiembre del año pasado y recibió cierta promoción en
la radio, en particular el tema “Alas en libertad” de la
autoría de su vocalista Fernando Hernández; el segundo,
integrado por once canciones es un asunto más ambicioso
y fue grabado en junio del año en curso. Resulta un
tanto complicado, musicalmente hablando, descifrar cuál
es la línea que predomina en la música que interpretan,
pero me atrevo a dar algunas pistas: una voz solista que
(de forma consciente o no) destila sabor a cantautor
español, influencias célticas, son y colores de la
música campesina de Cuba, bajeos en clave funky, un
tratamiento pop, accesible en textos y melodías,
intensidad y mesurada distorsión rock, canciones muy
variadas y un saxo que juega con la influencia
jazzística. Hojarasca es un caso único en nuestro
panorama actual. En su segundo demo –Retrato de Niños
(2002) han trabajado con tan buen gusto y sentido del
concepto melódico / armónico que merecen ser una
referencia para no despreciar por otros grupos de la
geografía criolla, ¡pero, por favor, no me pidas
nombres, sería complicado!... solamente insisto en que
Hojarasca parece nadar en aguas transparentes y de
veras, se agradece. El autor del material es el
vocalista Fernando Hernández. En próximos encuentros
intentaré dar a conocer uno de sus temas en carácter
downloadable. Siempre habrá mucho más para decir. Por lo
pronto, Hojarasca es un grupo que viene marcando una
línea que los aparta del camino manido.
No es un secreto para nadie que desde la reaparición de
los Kents en activo gran parte de una audiencia
interesada únicamente en la interpretación de los
clásicos del rock de los ‘60 y ‘70 (lo que los músicos
acostumbraban a llamar “fusil” hace más de 15 años) que
usualmente no acuden a conciertos de artistas de otras
manifestaciones del rock que se hace en Cuba, han
encaminado sus pasos a no perderse el deleite nostálgico
que propician Pachalides y su tropa en sitios como El
Chévere y Café Cantante, del Teatro Nacional. Allí se
han desarrollado en sacrosanta ceremonia, instantes de
esos irrepetibles, donde el público y banda sienten
reverdecer mutuamente mejores etapas de la pubertad
durante unos minutos, en catártico acto a través de la
música. Los Kents comenzaron, pero ya hay seguidores:
Los Pumas, en Marianao, Red, en Playa dirigidos por el
guitarrista Jorge Martínez, quien fue durante un breve
tiempo parte de los renovados Kents. El fenómeno está en
auge en Cuba y otro grupo del ayer en nuestra escena ha
reaparecido –Dimensión Vertical— reformado, en un
proceso febril de entusiasmo y renovación, que toca
“covers” con mucho oficio y aspira a presentar
próximamente repertorio propio. Están formados por el
vocalista Félix Dickinson (miembro original de Dimensión
Vertical), el bajista Julio Quintana (ex Dimensión
Vertical / ex Peniques), Guillermo Buesa, guitarra, voz
y teclados), Jesús Vázquez (guitarra líder / ex Sesiones
Ocultas / ex RH), con sangre fresca que aportan el
guitarrista Ángel Mario Rodríguez (ex Fé / ex IIIer
Milenio) y el baterista Rolando Fernández (de créditos
con Sexto Sentido, Paisaje con Río, Havana Blues,
Extraño Corazón y Dago) y ya vienen empujando fuerte. En
cierto sentido se mueven con astucia y ya han preparado
un demo de “covers” o “versiones” del rock internacional
que será la antesala de un disco oficial de temas
originales, y me imagino que otras versiones.
¡Esta viene muy fresca! –desde la escena local de San
Luis, en el Occidente de la Isla, nos llega la noticia
que Vertical, un grupo que practica un rock de
influencia grunge con orientación al latin pop, se
enfrenta con la inminente ruptura con su vocalista
Carlos Enrique, voz distintiva de sus temas “El
Superhombre” y “Al final del día”; la separación fue
amigable y la banda se dispone a la búsqueda de un
reemplazo. Vertical posee un demo debut A solas,
material original compuesto mayormente por el
guitarrista Ulises León, director del equipo y grabado
en febrero del 2002 con la producción independiente del
bajista Jorge Marín (ex Escape). En sus inicios, el
grupo manejó los nombres de Combustión y AZT antes de
convertirse en Vertical (tocaban entonces puro punk
rock) y asumir una línea que refleja otra coloración en
la música alternativa cubana.
Para los que no conocían su trayectoria anterior será
como inventarse una historia con un recién llegado, pero
para los que lo hemos seguido de cerca desde hace
tiempo, este disco era un paso lógico. David Blanco
Ponsoda –cantante, pianista, compositor, arreglista,
tecladista, programador y trompetista prueba suerte
desde este verano con su álbum debut Tengo Para Dar, el
cual deber salir en este mes de septiembre. La aventura
discográfica que se registra aquí es una coproducción
que corre a cargo de Emilio Vega y del propio David
Blanco. Después de sus andanzas con grupos de la escena
habanera del rock como A–19 y más adelante Kamara Gamma,
de integrar la banda del cantautor Gerardo Alfonso y ser
luego parte del grupo Moncada hasta marzo del año
2001,David Blanco optó por una carrera en solitario,
apoyado por un grupo de músicos de ideas afines y hace
su debut en septiembre del 2001. Pero vamos mejor
directo al contenido del fonograma que nos ocupa, que
pide a gritos una revisión, ahora que está todavía muy
fresco, tanto, que este audioexamen es quizás demasiado
aventurado.
Para evitar cualquier confusión posible, lo primero que
debes tener muy en cuenta al escuchar Tengo Para Dar
(un dato para potenciales buscadores de música caliente
y para ti también amigo o amiga que navegas el
ciberespacio) es que se trata de un álbum diseñado para
la escena “dance” –una obra de puro “groove” Latino
donde el Tropicalismo está en un punto alto, marchando
codo a codo con recursos que provienen del rock, el rap,
el disco, techno y valiosos destellos del mundo
melódico. Abundan los estribillos pegajosos en textos a
veces incisivos que apelan al desenfado, a la cubanía
sin vulgaridades, a las situaciones que propicia la
nocturnidad en los sitios donde este tipo de música
eleva la temperatura; no faltan acentos y un argot
peculiar que en ocasiones utiliza el propio David o sus
“rappers” y en ese sentido me recuerda bastante en su
proyección a los llamados grupos del pop latino de la
llamada “gozadera venezolana”.
Desde el tema de apertura “Mueve la pachanga” hay una
atmósfera carnavalesca, de goce total; hay fuertes
propuestas de pop/rock latino en “Habanero soy” y sobre
todo “El pastel”, que se hace más agresiva con el aporte
de la guitarra de Rodolfo Torrente (¡Emilio, David!,
¿por qué no le dieron cuatro compases más al “solo”?),
para mi gusto por encima incluso del primer sencillo
“Tengo para dar”, posible hit que ya está en rotación
por la radio. Hay sorpresas en el contexto de “Tengo
Para Dar”: “Siénteme” (con su ritmo a medio camino entre
el tecno y el disco que trae consigo un sabor a heatwave
y tavares de los ‘70 aunque sea muy cubano el tema en
sí), el experimento lindante sin saberlo con el pop
global a golpe de gaitas y trompetas heráldicas de “En
un solo pie” y el asalto de techno rock que apreciamos
en “A tu manera no”. Sería difícil de ignorar un aspecto
que David Blanco maneja como pocos y que este disco
reserva en alto grado –las baladas— destacan en ese
apartado “Save me again” y “Donde más me duele”, casi
rozando el llamado post-grunge en su intensidad y
ciertos giros vocales. Creo que los que gustan de esta
variante no siempre concebible en un disco así, van a
disfrutar de lo lindo con el dueto de David Blanco e
Isis :“En el borde de un beso” con un arreglo que bien
podría funcionar como un cruce caprichoso de Richard
Marx y Aurora Beltrán de Tahurez Zurdos. Lo que no me
convence de Tengo Para Dar es la mezcla excesiva de
voces rapeadas, guitarra flamenca y cantaor en
“Rapper,rock’n’roll y guaguancó” tal vez en detrimento
de la guitarra de Fito Torrente y del desempeño de David
como cantante solista y ¿por qué no? –de sus propios
aportes como tecladista. Tampoco creo que “Unos quieren
llegar primero” convencerá a los puristas del reggae,
aún cuando arropa un texto que es inteligente, o
insertado de modo inteligente. Mención aparte merece su
grupo donde militan músicos ya curtidos por los avatares
de una escena incestuosa en la que convergen
instrumentistas que han tocado desde la salsa y bolero
hasta rock progresivo y nueva canción. El puesto de
bajista lo ocupa Giovanny González (ex Bolsa Negra /
Elévense / Kamara Gamma), el baterista es Emilio Veitía
(de créditos con Superávit, Perfume de Mujer y Alejandro
Frómeta en solitario), Isis está en voz y teclados
(integró los grupos Novel Voz y Son Damas) y Rodolfo
Torrente (ex Paisaje con Río / Bolsa Negra / Dayani
Lozano) es el guitarrista idóneo para la línea que se
han trazado.
Esta es la banda que permite a David Blanco crecerse en
un medio competitivo. Que nadie lo dude, Tengo Para
Dar es el disco que habrían soñado sacar algunas
figuras establecidas de la salsa o del pop;
probablemente sea el álbum que muchos habrían imaginado
para Moneda Dura, Paulo FG o Gerardo Alfonso, pero lo
consiguieron David Blanco y su Grupo. Llegó en un mes
muy caluroso y contiene una píldora anti–depresiva. Va a
dar en la diana. En una escala de 5 le otorgaría el 4½.
¡Ya sabes, tú y yo nos encontraremos pronto!... Salud y
suerte! |