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LA
JIRIBILLA
¡QUE SE
QUEDEN LOS HAITIANOS!
Max Lesnik
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Miami
¿Y por
qué no? Me refiero al contingente de cerca de 300
inmigrantes ilegales procedentes de Haití que arribaron
en la tarde del martes 29 de octubre en una embarcación
de mediano tamaño a las mismas playa de Key Biscayune y
que provocaron con su llegada improvisada a Miami, toda
una espectacular operación policíaca que mantuvo a la
ciudad en estado de alerta al ser trasmitida "en vivo"
por las cadenas de televisión.
Entre los que venían en la embarcación había –según se
ha reportado– dos cubanos balseros y un dominicano que
fueron recogidos en alta mar por los propios haitianos.
Las dramáticas escenas televisadas de los haitianos
tirándose al agua desde la borda de la embarcación y la
desesperada estampida de los infelices inmigrantes
negros corriendo por la carretera de Key Biscayune en
busca de refugio seguro que los libere del hambre que
sufren en Haití, no pueden menos que ganarnos la
simpatía de esos pobres en la desgracia que llegan a
estas costas en busca de un mejor destino que el que
tienen en su país.
La fotografía publicada a toda plana en la mañana de hoy
en el diario The Miami Herald en la cual aparecen los
refugiados haitianos sentados todos a lo largo, muy
obedientes a la orilla del mar custodiados por la
policía, nos recuerda a una escena similar que Hollywood
llevó al celuloide en la película Amistad que
relata las vicisitudes por las que atravesó un grupo de
esclavos negros traídos de contrabando a Estados Unidos
en el siglo X1X y que después de sufrir prisión en este
país fueron declarados al fin, ciudadanos libres por un
Tribunal norteamericano de entonces.
Lo que vimos ayer por la televisión no fue una
dramatización del cine. Fue una escena de la triste
realidad del mundo en que vivimos donde hay países ricos
y países pobres, un mundo en el cual los pobres de las
naciones pobres –valga la redundancia– tratan de llegar
a toda costa a las naciones ricas donde pueden encontrar
una vida mejor.
No se trata de política ni de que vengan en busca de "
la democracia representativa", como diría un apologista
del sistema norteamericano.
¡No! De lo que se trata es de salir de la pobreza para
vivir mejor, que es lo que ven los pobres de todas
partes a través del cine y la televisión que les llega
del mundo afluente de los países desarrollados. Si no
fuera esa la razón, que no es por política, sino por
bienestar económico ¿por qué cruzan millones de
mejicanos la frontera del río Bravo si allí tiene un
gobierno de democracia capitalista como es el gobierno
del Presidente Fox? ¿Y qué me dicen de los millones de
centroamericanos, de dominicanos, de sudamericanos y de
cubanos que han salido de su patria para vivir como
emigrantes en Estados Unidos?
Nos preguntamos qué va a pasar con estos haitianos ¿Y
con los dos cubanos que ellos rescataron en el mar?
Según dice la ley, los haitianos, del campamento de
Krome no salen, como no sea para volver deportados a la
miseria de Haití. Y los dos cubanos, que también
vinieron en el mismo barco, no por razones políticas ni
tampoco huyendo de persecución alguna, irán a las calles
de Miami en libertad. Y dentro de un año, la residencia
legal. Y un día más tarde, lo más probable, a Cuba de
"turista", que eso lo permite la ley.
¿Es eso justicia? Yo diría que no. ¡Ud. sabe que no!
Porque la verdadera justicia dice que todos somos
iguales ante la ley. Negros y blancos. Cubanos y
haitianos. ¿No es así?
Pues para que así sea de verdad, ¡que se queden los
haitianos!
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